roma. La tierra seguía ayer temblando en Italia después de que el lunes un potente terremoto en el centro del país asolara la región de Los Abruzos y acabara con la vida de más de doscientas personas (207 según el último recuento) causara alrededor de mil heridos y dejara a la intemperie a unos 17.000 vecinos. Dos réplicas menores, pero de intensidad considerable, 3,6 y 4,7 grados y una muy fuerte de 5.3 grados en la escala de Richter, volvieron a sembrar ayer el pánico entre los vecinos de L'Aquila, capital de Los Abruzos, que siguen esperando a la intemperie que el suelo deje de moverse para volver a lo que resta de sus casas e intentar recuperar sus cosas.
La réplica más fuerte, a las 19.42 horas, fue la última y se dejó sentir en una zona muy amplia incluida la capital, Roma. El seísmo hizo caer partes de la iglesia de las Almas Santas en la Plaza del Duomo de L'Aquila, cuya cúpula estaba parcialmente derruida, además de escombros de los edificios dañados por el terremoto de anteayer. Muchas personas huyeron presas del pánico.
españoles en el epicentro De entre los escombros a los que ha quedado reducida la capital han sido rescatados con vida 150 personas, 15 están desaparecidas y alrededor de un millar se encuentran heridos. Cabe destacar que el joven español Juan Fernando González Cordón, que se encontraba desaparecido en la ciudad italiana de L'Aquila, se encuentra en un hospital de la zona en buen estado, con algunas heridas que no revisten gravedad, según informó el Ministerio de Exteriores. González Cordón está ingresado en un centro sanitario de la región, donde está siendo atendido de algunas heridas en una pierna.
Otro español evacuado de la ciudad italiana de L'Aquila, el joven lucense de 23 años Adrián Paz, aseguró ayer que hacía "días" que había "temblores" en esa zona del centro de Italia, pero que nadie les avisó de la intensidad de un seísmo como el se produjo. "A mi todo me pareció muy rápido, la gente estaba en la calle gritando, en pijama", afirmó al describir la situación que vivió.
Dada la excepcionalidad de la situación que vive la región central italiana, con un estado de emergencia decretado por el Gobierno del país y con un suelo que no deja de temblar -de hecho lo viene haciendo desde hace unos meses-, el primer ministro aconsejó ayer a la población que no regrese a sus casas todavía.
populismo de Berlusconi "Son posibles otros temblores, por eso se da el mensaje a la población de no entrar en sus casas", dijo Berlusconi minutos después de que la tierra volviera a temblar en L'Aquila, el epicentro estos días de la tragedia humana que ha provocado el sismo de 5,8 grados en la escala de Richter.
"Agradecemos a los países extranjeros su solidaridad, pero les invitamos a no enviar sus ayudas. Estamos en disposición de responder solos a las exigencias, somos un pueblo valiente y de bienestar y se lo agradezco, pero nos bastamos por nosotros mismos", dijo el primer ministro, ante las muestras de solidaridad de la comunidad internacional. En un gesto populista afirmó ante un grupo de desplazados que les invitaba a pasar unos día en la playa: "pagamos nosotros", dijo.
El mandatario se refirió además a la situación de los miles de evacuados que tuvieron que dormir al aire libre ante la imposibilidad de volver a sus casas y anunció la instalación de más tiendas de campaña para resguardarse de la lluvia que se espera caiga en las próximas horas.
Veinte nuevas instalaciones serán habilitadas, con 2.416 tiendas de campaña con capacidad para 14.500 personas y en las que se pondrán en funcionamiento además dieciséis cocinas de campaña para proporcionar comida caliente a los 17.000 evacuados que esta noche han pasado su noche más larga. >agencias