pamplona. La media de edad de los jóvenes atendidos por el programa preventivo Suspertu va disminuyendo. El año pasado se situó en los 16,4 años frente a los 17,4 del 2007. En total, fueron 107 jóvenes y 130 familias las atenciones que se llevaron a cabo en 2008 desde este recurso vinculado a la Fundación Proyecto Hombre Navarra y dirigido a apoyar a adolescentes, jóvenes y familias en el ámbito de las drogodependencias. Aunque las cifras parecen elevadas, tras ellas también se constata un refuerzo del trabajo preventivo ya que cada vez son más los padres que llegan a Suspertu ante conductas de "riesgo", pero que no han derivado en "problemas serios, una tendencia muy positiva porque potencia nuestro objetivo de realizar una prevención selectiva", destacó ayer su director Alfonso Arteaga. El 82,4% de los jóvenes atendidos fueron chicos y un 17,6% mujeres, y el principal móvil, en un 85,8%, fue el consumo de drogas (principalmente alcohol, tabaco y cannabis). En un 54,4% derivaban de conflictos familiares, un 23,5% por fracaso o problemas escolares, y en un 1,5% por algún problema judicial, según datos de Suspertu, que ha visto "consolidar e incrementar" su labor social en este ámbito.
Desde que el programa se puso en marcha hace doce años se aprecia además una evolución del "perfil" del consumidor de drogas. "Antes era un consumo más duro de sustancias estimulantes y cocaína. Ahora muchos de ellos sí que consumen o han consumido sustancias, pero tienen otro tipo de conductas. Creemos realmente que no hay muchos cambios sociales, hay ciertos hábitos nuevos como el botellón, pero se reproducen muchos esquemas propios de los adolescentes y que todos los hemos vivido", remarcó ayer Arteaga.
De hecho, consumo no tiene porqué ser sinónimo de problema, "puede ser esporádico, puntual o acumulado pero no son drogodependientes; lo que hay que hacer es un trabajo preventivo para evitar que el problema no vaya a a más", subrayó Idoia Rodríguez. Es habitual en este sentido que los padres lleguen preocupados por "el consumo de porros de sus hijos durante el fin de semana", pero muchas veces "cuando abordas el caso puede que éste sea un tema accesorio mientras que haya que trabajar otros ámbitos como la propia relación familiar o el papel de los padres en este proceso". De hecho, muchos de los factores de "riesgo" tienen que ver con el papel de los padres como educadores. "Todavía estamos buscando un equilibrio entre posturas más autoritarias y menos dialogantes que vivimos en su momento, y otras excesivamente permisivas donde se pierden límites o pautas educativas. En definitiva, combinar una buena relación y cercanía con los hijos con la necesidad de marcar una pautas en la adolescencia, y es precisamente lo que más estamos trabajando desde la Escuela de Padres", reconocen.
Los profesionales de Suspertu prefieren hablar de problema cuando empieza a haber unos "indicadores" que se van "acumulando". "Hay que ver si son indicadores aislados o hay una progresión. Puede ser que un hijo llegue tarde una vez o que se salte continuamente la norma y, además, aparezcan nuevos síntomas", precisan. "Para acudir a Suspertu es importante el sentido común, y ante la duda el consejo es llamar y coger una cita por teléfono para contrastar la opinión con un profesional", remarcan. "En primer lugar se atiende a la familia y sólo en caso de que se valore que hay un problema se cita al adolescente", exponen.
un curso El tiempo de tratamiento -lo que se denomina "abordaje"- de un caso es muy "variable" aunque no dura más de un curso escolar. "Hablamos de jóvenes entre 13 y 21 años, y las situaciones son muy diversas. Los procesos son educativos y más cortos -de unos pocos meses- entre adolescentes muy jóvenes donde se trabaja la prevención de conductas", expuso la psicóloga Idoia Rodríguez. Aunque es difícil de "medir" el éxito o fracaso del programa, coinciden que son los padres los que "más valoran los cambios y mejoras en el chaval y en el entorno familiar". El perfil de padres y madres es, según los datos de Suspertu, "representativo de la población general en cuanto a nivel socioeconómico, nivel de estudios, estado civil, profesión, etcétera".
Los adolescentes también encuentran en Suspertu, indican, un espacio "donde se les escucha y de manera confidencial, se les entiende y aunque vienen obligados se dejan ayudar y terminan entrando en el proceso". En los locales del número 23 de la Avenida Zaragoza 23 (edificio Padres Paules) se contabilizaron además 4.801 actividades entre entrevistas con adolescentes, encuentros con los padres, actividades de ocio y formativas. Desde 1997 se han atendido a 866 jóvenes y a 1.063 familias.