londres. Los miembros del G-20 apuraban ayer las negociaciones ante la cumbre que se celebra hoy en Londres para intentar consensuar soluciones a la crisis financiera, en un ambiente de división debido al escepticismo de parte de los socios sobre las posibilidades de una reunión para la que tanto el anfitrión, el primer ministro británico, Gordon Brown, como el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, apelaron a la "cooperación" para culminar un "acuerdo global".
Las posiciones de los países divergen entre la apuesta por nuevos estímulos fiscales, abanderada por la Administración de Obama, y la contención por la que aboga la mayoría de los países europeos; así como en las exigencias "concretas e inmediatas" en materia de supervisión que exigen Francia y Alemania frente a los controles nacionales que preconizan Washington o Londres.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller federal alemana, Angela Merkel, se mostraron intransigentes en su exigencia de una "nueva arquitectura" del sistema financiero mundial para que no vuelva a ocurrir "nunca más" una crisis como la actual.
En una conferencia de prensa conjunta ambos estadistas aseguraron que hablarán con una sola voz e insistieron en las que son para ellos "líneas rojas", entre las que figura también en lugar preeminente la publicación de una lista de los llamados "paraísos fiscales". En este último aspecto la principal oposición viene de China.
La firmeza de las posiciones de ambos bandos parece presagiar duras negociaciones de última hora entre los participantes en esa reunión de países ricos y emergentes como China, India, Brasil, México y Argentina, y en la que España, al igual que Holanda, participa también como invitada.
Los dos estadistas fueron muy claros al decir que no hace falta más cumbres de las que salgan sólo declaraciones y dijeron que la nueva arquitectura de los mercados financieros mundiales "tiene que figurar claramente en el comunicado final".
En referencia a Obama, Sarkozy aseguró que "la política no es sólo hacer discursos bonitos. Es sobre todo asumir responsabilidades".
un frente unido Al igual que hicieron Sarkozy y Merkel, Brown y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ofrecieron ayer también una conferencia de prensa conjunta en la que intentaron, a su vez, presentar un frente unido en medio de las evidentes tensiones que rodean la cumbre.
En su estreno europeo, Obama adoptó un tono conciliador y dijo, en clara referencia a franceses y alemanes, que "casi todos los países particpantes (en la cumbre) han llevado a cabo un estímulo económico" para añadir que "es un desafío que sólo podemos afrontar juntos".
Obama trató de minimizar las diferencias y dijo que es importante centrarse en lo que "comparten" los países. "He venido aquí a proponer ideas, pero también a escuchar, no a dar lecciones", dijo el presidente norteamericano, quie reconoció que "ha habido una tendencia a creer que todo lo que hacían los mercados globales de capital resultaría beneficioso", pero "hay que entender que va a ser necesario algún tipo de marco regulador". >agencias