la última gran tragedia de la inmigración: cientos de personas han desaparecido en aguas del Mediterráneo frente a las costas de Libia cuando intentaban llegar a Italia. Miles de personas mueren cada año en el mar, arrastradas a ningún sitio por las corrientes o tragadas por olas gigantescas sin que nunca nadie tenga noticias de ellas, en un desesperado intento por alcanzar el falsario sueño europeo. "El drama de África es de una monumentalidad que debiera hacer temblar al mundo", denunció el jesuita Jon Sobrino. La llama de la solidaridad humana ha sido apagada por una época dominada por un genocidio silencioso al amparo de legalidades. Ahora, se van a reformar la Ley de Extranjería, la Ley de Asilo y el Código Penal y Amnistía Internacional ha iniciado una recogida de firmas a Zapatero -ya más de 35.000 adhesiones en su web- para evitar que esas modificaciones desemboquen en un recorte de derechos humanos para las personas inmigrantes. Más aún tras la lamentable aprobación en el Parlamento Europeo de la directiva de la vergüenza , que permite mantener encerrados a los inmigrantes ilegales hasta un año y medio mientras se tramita su expulsión. Una directiva vergonzante, humana y jurídicamente insostenible en el ámbito de los valores democráticos, que ahora se intenta incluir también en la legislación española. En un momento, además, en el que la crisis facilita la construcción de estereotipos negativos y xenófobos sobre las personas inmigrantes, que acaban erosionando sus derechos. Una firma necesaria. Aunque a las miles de personas ahogadas en el anonimato de la lucha por la supervivencia les sirva ya de nada.