L A Semana del Pincho ya está aquí. Una fecha marcada en el calendario de todo aficionado al buen comer. Nueve intensos días para probar las delicias en miniatura que han preparado los 90 establecimientos participantes en esta XI edición, y también para dar rienda suelta a esta afición tan nuestra que es el poteo.
Es domingo a la una de la tarde y el sol eleva la temperatura hasta los 15 grados. El momento perfecto para acercarse a la Estafeta y probar las degustaciones que se ofrecen a un precio de 4,30 euros. En la mayoría de los bares todas las mesas están ocupadas y para coger un sitio en la barra hay que pegar un par de codazos, pero merece la pena el esfuerzo.
En el bar Gaucho no paran de salir de la cocina bandejas con la degustación propuesta, Delicia de pescado a baja temperatura entre cremas de huerta y monte , y Crema de hongos y champiñón con carrillera de bacalao y crema de calabaza natural , acompañadas de un chupito de salmorejo para refrescar la boca y otro de cuajada, de postre. "Un menú completo", explica satisfecha la propietaria, Pruden Serrano. Satisfechos parecen también los clientes que lo devoran, y eso, según Pruden, "es lo que importa".
La cuadrilla de donostiarras formada por Mariavi, Carlos, Iosu y Amaia han venido por primera vez a la Semana del Pincho, alentados por su amiga pamplonesa Mónica. Con su guía en la mano, tienen trazada una ruta gastronómica por los bares más emblemáticos de la ciudad. "Los pinchos están muy buenos y a un precio normal, más baratos que en San Sebastián", cuenta Amaia.
la ruta del pincho Esta ruta del pincho que muchos navarros realizarán a lo largo de la semana ha llevado a Eduardo Iriso y Ana Vizcay al bar Burgalés, donde degustan su Tostadita de papada de ibérico y crema de alubias rojas y sus Bombones de morcilla y piñones con gelatina de Piquillo, de los que dicen que están "buenísimos". Estos pamploneses consideran la Semana del Pincho "una tradición a la que no faltamos ningún año, y que en cada edición se supera", por lo que "el precio nos parece el adecuado, teniendo en cuenta lo elaborado del producto".
La fama de la Semana del Pincho trasciende ya las fronteras de Navarra. Desde Tarragona han venido al bar Guria Pedro Barrates, Juana Andrada, Isidora García y Jesús González. "Estábamos ayer en el balneario de Fitero cuando nos dijeron lo de los pinchos, y no nos lo pensamos dos veces", cuenta Pedro, "nuestro plan es pasar la mañana y comer por aquí".
cine y fútbol Los pinchos del Niza evocan al cine, no sólo por los nombres con los que han bautizado a sus creaciones (Lechugas en la niebla y Snack Trek ), sino por los efectos especiales que conllevan. A pesar de ello, y del éxito conseguido por el bar en anteriores certámenes culinarios, su propietario, Jaime Larraga, no considera que el Niza sea uno de los favoritos. "Nadie es profeta en su tierra", señala.
En la puerta de La Granja, un grupo de seguidores rojillos se prepara para el partido metiéndose entre pecho y espalda la degustación propuesta por el bar. "Venimos a tomarnos unos pinchos y una buena cerveza o un vino guapo", explican Óscar Jiménez y Fernando García, "es lo que hace falta para darles caña", añade. Conviven pacíficamente con una cuadrilla de jóvenes ataviados con bufandas y camisetas del Espanyol, que prueban encantados los pinchos del Gaucho. "Hasta la hora del partido iremos de bar en bar", señala Joan Giralt, de Lloret de Mar. Lo que han unido los pinchos, que no lo separe el fútbol.