joven comprendido entre 22 y 28 años, responsable en el trabajo, con sueldo mileurista, puesto eventual (casi indefinido), pareja estable y sin deudas pendientes busca banco generoso que le conceda hipoteca con la que pueda acceder a un piso de protección oficial o de segunda mano, siempre que no supere los 180.000 euros (30 millones de las antiguas pesetas).
Salvo mínimas variables, las características de este perfil se asemejan, y mucho, a las singularidades de la juventud navarra con deseos de emanciparse. Un grupo de edad para el que, a día de hoy, es misión imposible hacerse con una hipoteca.
Y es que el desplome del Euribor, cuya cotización cerró ayer en el 1,932%, la caída del precio de la vivienda nueva en Navarra, o el abaratamiento de los pisos de segunda mano, no han traído consigo una rebaja en las hipotecas.
Con la intención de comprobar de primera mano esta realidad, el redactor que escribe este texto visitó ayer en condición de soltero y ennoviado cuatro sucursales, un banco y tres cajas de ahorro de la capital navarra. El objetivo: abandonar alguna oficina con un crédito bajo el brazo. El resultado: totalmente desesperanzador.
1ª visita > soltero, sueldo: 1.200
"No podemos avalarte si no cobras unos 1.700 euros"
Son las diez de la mañana. Cruzo la puerta de un banco de ámbito internacional y guardo cola. Mi intención es presentarme como periodista de contrato indefinido en una empresa con futuro y de fuerte implantación. El sueldo: 1.100 euros.
Mientras espero, avisto un folleto sobre créditos hipotecarios. Las duras condiciones que en él se describen me animan a incrementar la paga inicial hasta los 1.200 euros. Llega mi turno. Tras explicarle mis características personales al oficinista -de unos 50 años, afable y muy atento a mi descripción-, no tarda en decirme que lo ve difícil, "muy difícil". "La coyuntura económica actual nos ha obligado a endurecer las condiciones de los créditos, más en un sueldo como el tuyo. Lo siento, pero si no cobras 1.600-1.700 euros será muy difícil subvencionarte", señala. "Si la visita se hubiese producido hace unos cuantos años, la respuesta hubiera sido otra, siempre que hubiésemos hablado de un mini piso", añade.
A su vez, el asesor hace hincapié en cuatro condiciones inquebrantables que todos los bancos y cajas establecen desde hace meses a la hora de solicitar un crédito hipotecario: se debe tener ahorrado el 20% del valor del piso (la cuantía de los préstamos ronda el 80% del valor del inmueble), exigen la presencia de avales, se "mira muchísimo la profesión y la empresa para la que se trabaja", y, por norma general, el tipo de interés que se oferta es Euribor más 1%. "Si curras en la construcción, por ejemplo, las posibilidades de hipotecarte son mucho menores", concluye.
2ª visita > soltero, sueldo: 1.650
Impedimentos por trabajar en el sector de la construcción
Once menos cuarto. Cambio al banco por una caja de ahorros. Aprendida la lección, decido ganar 1.650 euros (apretando el sueldo mínimo concesional para solteros). Para rizar el rizo, opto por ser diplomado en arquitectura técnica. Mi intención es decirlo al final de la entrevista.
Tras unos ocho minutos de espera, me atiende otro señor de unos 35 años de edad. No parecen existir problemas. "En principio, si lo que quieres es adquirir un piso barato, no lo tienes difícil. Tu sueldo es bueno para una joven de tu edad -la primera paga que obtienen los jóvenes navarros ronda los 1.000 euros-, y ser indefinido es un punto a tu favor", dice. Pero llega el momento de la gran pregunta y la conversación se tensa. "¿A qué te dedicas?", inquiere. "Soy arquitecto técnico en una empresa constructora", le respondo. "Siento decirte que, en los tiempos que corren, no trabajas en el sector más seguro. Es posible que no te podamos conceder el crédito. Todo dependerá de los avales", afirma con rotundidad.
3ª visita > en pareja, fijo+eventual
Nos dicen el único "podría ser" de la jornada, pero con ayudas
Son las 11.45 horas. Cambio de estrategia. Me ennovio por dos horas y acudo a otra caja, esta vez con implantación regional. Vuelvo a los 1.200 euros y a mi curro de periodista (contrato indefinido). Mi querida elige ganar 150 euros más que yo (1.350), pero su situación es eventual.
La oficinista, primera mujer de la mañana y bastante joven, explica que "nuestra situación económica no es mala", aunque la eventualidad supone un "cierto problema". "Si tenéis ahorrados unos 60.000 euros, podéis hipotecaros para acceder a una casa de entre 180.000 ó 200.000 euros. Os podemos ofertar un tipo de interés de Euribor más 1%, aunque si domiciliáis la nómina, contratáis el seguro del hogar y un seguro de vida en nuestra entidad, esta cuota a pagar puede descender hasta Euribor más 0,62%", asegura.
Sin embargo, cuando nuestros rostros comienzan a reflejar satisfacción y esperanza, la mujer aclara: "Aunque se os puede conceder un crédito hipotecario, seguro que os pediremos un fuerte respaldo de los padres y examinaremos con lupa vuestra situación laboral".
4ª visita > pareja, eventuales
No rotundo al no tener ninguno un contrato indefinido
Por último, y aunque avistamos un "no rotundo", llamamos a la puerta de otra caja de implantación regional sobre la una y diez. Mantenemos los mismos trabajos y sueldos, pero yo paso a ser eventual. No pasan ni quince minutos -tiempo récord de la mañana-, y la asesora bancaria niega con la cabeza la concesión del crédito. "Es imprescindible que uno de los dos posea un puesto indefinido. Si no es así, no hay nada que hacer chicos", sentencia.
La verdad es que no me sorprende. Tras una mañana de noes salvada por un "podría ser", el resultado era de esperar. Mi consuelo: seguir compartiendo piso de alquiler. Una forma de vida que, según pude constatar ayer por la mañana, parece ir para largo.