A tecnología nos ha cambiado la vida y no siempre para mejor. Circula estos días por Internet un chiste, sobre un tema bastante serio, eso sí, que tiene que ver con la manera en que vivimos permanentemente enchufados a distintos aparatos. Una pareja habla sobre la muerte y él le dice a ella que, llegado el momento, no quiere vivir dependiendo de ninguna máquina, que antes prefiere morir que vivir conectado y entonces ella, con cara de sorpresa por la revelación de su pareja, se levanta, desenchufa la televisión, el DVD, Internet, el PC, la impresora, el mp3, el mp4, la cámara de fotos, la Play-2, la PSP, la Wii, el teléfono fijo, el móvil, la Ipod, la blackberry... Y lo triste es que, aunque ya no sea parte del chiste en cuestión, para muchas personas hoy no hay vida sin todos estos aparatos que nos hacen menos humanos y más dependientes. Porque la tecnología tiene muchos usos, también en tiempos de crisis, e insisto, no todos buenos. Algunos trabajadores, como los de la General Motors, se están enterando de sus despidos por videoconferencia. En la época de la aldea global digital resulta que te manda a la calle un tipo virtual que aparece en una pantalla a través de una webcam. ¿Contra quién se van a movilizar los trabajadores entonces? Las tecnologías, que han tenido su lado positivo porque han servido para articular respuestas colectivas ante situaciones como el 11-M, acaban usándose para fines no tan loables. Los despidos, a este paso, llegarán por sms, con confirmación de recibido para que no quepa reclamación.