pamplona. Una herramienta de conocimiento. Así es el arte para la pintora vizcaína Inés Medina. Hace ya treinta años que llegó a esa conclusión, y hoy nos ofrece el resultado de muchas horas, muchos días, semanas y meses investigando sobre un tema que la artista se planteó conocer para después transmitir como mejor sabe: con el arte.
El tema es la condición femenina. La condición humana, podría decirse, ya que en las pinturas de Inés Medina lo masculino está tan presente como lo femenino, la mayoría de las veces por su aplastante presencia que se materializa a través de la ausencia de la mujer. "El machismo, del que no sólo son responsables los hombres, también muchas mujeres, carga todo el protagonismo en lo masculino", dice la artista, que de todas estas preocupaciones da cuenta en la exposición Burnt dolls-Muñecas quemadas, visitable hasta el 1 de marzo en la planta baja del Pabellón de Mixtos de la Ciudadela.
Medina defiende que "los valores deberían ser los de todas las personas vivas que estamos aquí, mujeres y hombres". Algo que no ocurre, en su opinión, "porque todos, las unas y los otros, estamos seducidos por el poder, y el poder a lo largo de la historia se ha representado en el hombre blanco, valores que aún hoy adoramos y que hay que deconstruir".
La deconstrucción Inés Medina la ha llevado a su terreno, la pintura. Empezó "como todos, haciendo representaciones del natural con la pintura, el dibujo y la escultura". Luego comenzó a abstraer las figuras y a construirlas de nuevo con planos, a lo Cézanne, "uno de mis maestros", dice. Una vez abstracta la imagen, siguió deconstruyendo pero quedándose con los ejes verticales y horizontales del lienzo como medio para componer sus obras, a lo Mondrian, "otro de mis maestros junto con Cézanne y Velázquez", dice Inés Medina. A lo Mondrian, pero con una aportación personal: "buscando siempre la sensación de tridimensionalidad". Así llegó la artista vizcaína al estilo que caracteriza las obras de Burnt dolls-Muñecas quemadas. Una exposición en la que además de los óleos de gran formato que reflejan el resultado final, se muestra parte del proceso de trabajo previo en 13 dibujos a lápiz y otra serie de obras en las que se percibe la búsqueda de esas figuras y composiciones que finalmente resultarían.
Transmisión de información. El conflicto, que muestra la transmisión de la problemática de género que se lleva a cabo de manera directa de madre a hija, o La locura del silencio (ocultamiento) , donde se reflejan "las ataduras de la identidad femenina", son algunos de los óleos de gran formato de la exposición, de la que la concejala de Cultura de Ayuntamiento de Pamplona, Paz Prieto, destacó ayer que "busca concienciar a las mujeres sobre su responsabilidad en su situación social, ayudarlas a mirarse y valorarse para adquirir capacidad de acción y decisión individual, social y política".
"Tenemos que defender lo que somos, tener autoridad femenina", defiende Medina, quien actualmente investiga en una temática tan contemporánea como la que ocupa esta exposición: el miedo.