pamplona.Cuaderno para Miguel (Oteizas) , del pamplonés Alfonso Pascal Ros, es la propuesta de la editorial Bermingham para celebrar el centenario del nacimiento de Jorge Oteiza, autor de su logotipo. Se trata de un compendio de 36 poemas, con prólogo de Jon Obeso Ruiz de Gordoa, en el que el autor emplea cierto estilo irreverente y en el que aparece revelada y definida la figura de Oteiza en "sus despojos más íntimos".
"Este es un libro que no se empieza por el primer poema, si no por el prólogo. Es arriesgado y no sería lo mismo sin el prólogo de Jon Obeso. Agradezco la presencia de muchas personas aquí; algunas de ellas son en la literatura navarra lo que quiero ser de mayor , personas honestas, sabias... de ésas que no han vendido el alma al diablo. Este libro tampoco sería lo mismo sin el Oteiza poeta. Oteiza es grande entre los grandes y hoy, en este centenario, muchos de sus discípulos se apoyarían en su figura en un museo de cera para curarse sin haberle leído ni un verso; yo sólo me considero un lector entregado. Éste es un poemario arriesgado, pero no sólo en cuanto a la escritura, la puntuación, el uso de términos o la atmósfera paleolítica que lo envuelve: sobre todo se arriesga en el resultado. No creo que sea un libro para poetas, sino para lectores que se impliquen más allá de una primera lectura somera. No admitió que añadiera ni quitara una sola palabra o poema, se quedó tal y como estaba. Quedó completo de un tirón y se cerró sobre sí mismo sin admitir variación alguna. Es un libro tremendamente personal, despojado de todo lo accesorio hasta en el lenguaje. No servirá para que le guste la poesía a quien no le gustaba antes", explicó Alfonso Pascal Ros.
Durante la presentación deCuaderno para Miguel (Oteizas) , Pascal Ros estuvo acompañado por Salvador Gutiérrez, escritor y director de Bilaketa, y por Félix Maraña, escritor y editor que destacó el significado que tiene para él poder coordinar la colección Libros del Centenario de Oteiza. "Alfonso Pascal Ros ha puesto imagen a todas esas imágenes del tiempo y el pasado. El futuro es el origen; esa especie de recorrido transoceánico de ir y volver en el tiempo. Alfonso de forma inmediata e, insisto, incluso de manera muy irrespetuosa con las formas, ha querido expresar, decir y dirigirse a Jorge Oteiza de una manera determinada. Hay un diccionario en el libro que explica muchas cosas (o afectos) y estuve tentado de ponerlo al principio", señaló Félix Maraña.
Precisamente, en este diccionario se pueden encontrar algunas de las claves para descubrir el universo que Pascal revela con su lírica. Las notas del autor encuentran en Jorge Oteiza (además de en otros grandes poetas) un ancla que liga su mundo con la poesía:
"Si no el principio, Ekain y Altamira, Isturitz y Lascaux son un principio. Así Jorge Oteiza, poeta y genio y escultor, está en un principio de la poesía y en el principio inmediato de este libro. No hablo ya de la piedra. Hablo de que Existe Dios al Noroeste y de que su Itziar elegía y otros poemas aportaron bien de utillaje lítico y óseo a estos versos. No voy a venir a estas alturas de mi poesía diciendo que Oteiza es mi padre, porque mi padre es josé. Tampoco, que fuera Oteiza quien me hiciera descubrir la poesía, que quedaría cañón para un libro así, pero que no. No fue Oteiza el autor que me decidió a dedicarme al más hermoso arte del mundo, a la par que más ingrato y doliente. Tuve la suerte de no conocerle, por eso de que la carne y el hueso se carguen al mito; lo mismo que tuve la suerte de no conocer a mis tres grandes: Cernuda, Vallejo y Blas de Otero. Eso sí; no dejo de temblar, de redescubrir la poesía, de seguir en el arte más hermoso del mundo por voces como Oteiza, por dejar que el hueso se me ponga de gallina, por nunca claudicar, por hacerme llorar cuando nadie y donde nadie me ve, por que un verso de Jorge ("he quitado el ruido a mi voz"), de Luis, de César, no me dejan en paz, maldita sea. Que lo que Oteiza rompe, innova, traza con tiza o sustantivo, me vuelve a decir que soy poeta, que cuando estoy delante de nadie no lo digo nunca".
Por su parte, Salvador Gutiérrez destacó el volumen de significado que la obra del poeta adquiere en un mundo esencialmente "aborregado". "Alfonso es una de esas personas que comenzó con pantalón corto, escribía y leía muchísimo, cosa que hace falta antes de ser un gran poeta. Lo que escribe es sencillo, pero muy profundo a la vez, temas presentes en toda su obra. Nos hacen falta más Alfonsos para decirnos que el mundo es otra cosa; su lectura nos enseña a ser mejores personas".
Alfonso Pascal Ros dedica el libro a Miguel, su hijo, como él mismo señala "el futuro que nació en Lima (Perú) un 7 de mayo de 2005".
Asimismo, por el poemario se pasean innumerables figuras próximas al autor que, de una forma u otra, han dejado poso en su vida poética, bien sea en lo personal o en el mismo campo compartido de la lírica.