E S el escándalo financiero del año. Acusado de montar la mayor estafa en la historia de Wall Street, Bernard Madoff fue detenido por el FBI después de reconocer ante sus empleados que estaba en la ruina y que todo era una estafa con agujero de unos 37.500 millones de euros.
Desde su arresto el pasado 11 de diciembre para sorpresa de buena parte del mundo financiero, no ha cesado el goteo de nuevas entidades y grandes fortunas personales que han reconocido haber confiado sus fondos a Madoff y que, por lo tanto, podrían perder esas inversiones.
El propio financiero neoyorquino, que mantuvo una exquisita reputación como gestor serio y eficaz durante décadas, confesó tras su detención en su lujoso apartamento de Manhattan que había creado un gigantesco sistema Ponzi, que podría suponer una estafa de unos 50.000 millones de dólares. Aprovechando su reputación y contactos -especialmente entre la sociedad judía-, Madoff, ex presidente del Nasdaq, captaba fondos de potentes inversores institucionales y particulares para gestionarlos prometiéndoles grandes rentabilidades.
más listo que ponzi Un esquema Ponzi, que debe su nombre al inmigrante de origen italiano Carlo Ponzi, quien en 1919 arruinó a 20.000 personas en EEUU, es aquel por el que los intereses prometidos a los primeros inversores se pagan con los fondos de quienes se van incorporando. En este sistema los últimos que llegan son los que están condenados a perder sus ahorros. A diferencia del fraude piramidal, en la estafa Ponzi es sólo una persona la que mantiene contacto directo con los inversores, mientras que en la pirámide la víctima también se convierte en estafador.
"Madoff fue más listo que Ponzi, porque él no prometía intereses del 40% y, mucho menos del 100% en tres meses, como Ponzi", señala un economista afincando en EEUU. "Sus fondos daban unos beneficios de entre el 10% y 15% al año, lo que es bueno pero no escandalosamente bueno", añade.
Sin embargo, cuando por la crisis dejó de entrar dinero en la firma de Madoff, el fraude quedó al descubierto. Según consta en la documentación de los casos abierto contra él, después de que confesara a sus hijos que había creado una monstruosa estructura piramidal - probablemente la mayor de la historia-, y que carecía de liquidez para devolver el dinero a los inversores, éstos denunciaron a su padre y le retiraron la palabra.
Como cabía esperar ante la magnitud de la estafa, Madoff se comprometió a permanecer bajo arresto domiciliario y a portar una pulsera electrónica de control. Además, tuvo que entregar su pasaporte y el de su esposa, que también está siendo investigada.
El broker accedió a la congelación de todos sus activos y entregó en garantía la propiedad de su lujoso dúplex de Manhattan, su chalet en los Hamptons (lugar de veraneo en Long Island de la alta sociedad neoyorquina) y su mansión de Palm Beach (Florida).
Además, se le impuso como deber elaborar una detallada lista con su patrimonio y lo que debe (activos y pasivos), tanto a nivel personal como a través de Bernard Madoff Investments Securities para que las autoridades sepan con exactitud con qué cantidad cuentan a la hora de tratar de reembolsar los miles de millones de dólares que inversores de medio mundo le habían confiado.
En esa lista tiene cabida cualquier cosa que tenga valor, incluidas obras de arte, coches o joyas, que de momento pasarán a estar custodiadas por un abogado de Nueva York, quien también puede requerir el control de activos que hayan sido transferidos a terceras partes o que se encuentren fuera de EEUU.
Según consta en la documentación que maneja la Corte, ese abogado deberá presentar el próximo 26 de enero una relación de los bienes, de los negocios en el extranjero y de los clientes del financiero.
También deberá detallar qué cantidades recibió Madoff de sus clientes y qué intereses pagó, algo que no será nada fácil, porque, según se ha ido sabiendo, en las dos últimas décadas han sido miles las personas y entidades que han mantenido negocios de forma directa o indirecta con el financiero. En octubre, su empresa movía 50 millones de acciones diarias en el Nasdaq, el mercado tecnológico de Nueva York.
Grandes bancos internacionales, fondos especulativos, conocidos inversores, particulares con mucho dinero, pensionistas... y nombres tan célebres como el del director de cine Steven Spielberg o del laureado con el Nobel Elie Wiesel.
clientes vips Clientes como Norman Braman, ex propietario del equipo de fútbol americano de los Eagles de Filadelfia; Fred Wilpon, propietario del equipo de béisbol de los Mets de Nueva York, o Ezra Merkin, presidente de la compañía de servicios financieros GMAC, muestran hasta dónde fue capaz de llegar Madoff con sus tentáculos. Hasta el senador Frank Lautenberg, uno de los miembros más adinerados en el Capitolio, confió los recursos de su fundación al inversor.
Madoff hacía también de recaudador de fondos para obras benéficas de la comunidad judía, e hizo importantes contribuciones al Partido Demócrata estadounidense. Ahora, lo máximo que le puede caer por su estafa son el pago de una multa de 3,4 millones de euros y 20 años de cárcel. Y tras el descalabro surge la pregunta: ¿Cómo pudo engañar a todo el mundo, incluida la SEC, el órgano supervisor, durante 40 años?