BILBAO. El sindicato ELA ratificó ayer en la jornada inaugural del XII Congreso Confederal su apuesta por un sindicalismo de confrontación y "contrapoder", sin que la crisis económica cambie ni un ápice su postura. En el informe de gestión del Comité Ejecutivo presentado por el secretario general saliente Jose Elorrieta, este señaló que "menos diálogo social es más sindicalismo". Elorrieta expresó el sentir de la organización y defendió el modelo sindical de "de contrapoder" que practica ELA y para justificar su planteamiento contrario al diálogo social, base del modelo de CCOO y UGT, argumentó que se producido un "rediseño" del citado diálogo por el que se busca "dejar fuera de juego" al sindicalismo reivindicativo "cuando es más necesario que nunca" por la, según Elorrieta, preponderancia de las tesis neoliberales con el apoyo de la clase política de un signo u otro, que generan "un crecimiento de las desigualdades y las discriminaciones".
En este sentido y en relación con la actual coyuntura económica y las peticiones de ayudas públicas, Elorrieta criticó el "cinismo de los defensores del libre mercado que exigen ahora un paréntesis intervencionista para socializar sus pérdidas, sin importarles los daños colaterales", en referencia a trabajadores y pensionistas que "van a sumir ahora la mayor parte del coste de toda la operación rescate" pues, concluyó Elorrieta, "pese a sus incoherencia, la receta para combatir los excesos por la especulación de los beneficios pretende pasar por recortar el poder adquisitivo de los salarios".
El secretario general de ELA en su última intervención para defender un informe de gestión proclamó que "la realidad que tenemos no nos gusta, ni en lo laboral, ni en lo social, ni en lo político", por lo que en el sindicato "estamos decididos a militar colectivamente para cambiar las cosas".
En este sentido, Elorrieta señaló que, el informe de gestión de los últimos cuatro años del Comité Ejecutivo de ELA recoge, que es necesario tejer "redes más amplias sindicales, sociales y políticas" porque los cambios solo son posibles a través de la acumulación de fuerzas.
El dirigente sindical censuró "la falta de justicia tributaria en Euskadi" pues se lamentó que las potencialidades del Concierto Económico vasco y el Convenio navarro se han utilizado "no para buscar el interés de una mayoría sino al dictado de las élites económicas".
Elorrieta denunció el "negativo" efecto que esta política tiene en el gasto social de Euskadi, pues hay menos recursos económicos. También defendió la importancia vital de la negociación colectiva, pese a "obstáculos como la práctica antidemocrática de la firma de acuerdos en minoría" o el ataque a la libertad sindical que supuso el expediente del Tribunal Vasco de Competencia a los sindicatos en relación a la apertura de comercios en festivos. En clave política, ELA ratificó su apuesta por la acumulación de fuerzas soberanistas.