tudela. "En ningún momento se nos han puesto razones económicas encima de la mesa para explicar el cierre de la planta; nos dicen que todo responde a una estrategia de mercado". Así resumía el comité de empresa de la factoría tudelana de Rohm and Haas la primera reunión con la empresa después del anuncio, el pasado viernes, del cierre total de la fábrica y el despido de los 54 miembros de la plantilla. De momento, el encuentro sirvió para reafirmar a los empleados en su empeño de reivindicar "la fuerte responsabilidad social que tiene la empresa y su obligación de resarcir el daño causado a las familias afectadas", aunque a nivel de acuerdos, las cosas están todavía poco maduras. "No descartamos nada, hay una oferta que tenemos que estudiar y valorar con nuestros asesores, pero no es concreta porque dentro de la plantilla se dan circunstancias muy distintas en cuanto a edades y condiciones...Hay que analizarlo por grupos y en conjunto, con mucha calma", comentaron en rueda de prensa los representantes del comité (ESK, CCOO y UGT). A la espera de nuevos pasos en la negociación (la próxima reunión tendrá lugar el viernes de la semana que viene), la plantilla admitió que "entendemos que cuando una multinacional dice que se va, no da un paso atrás. Por eso, lo que nos queda es negociar la mejor salida posible".
Al margen de ello, los trabajadores y trabajadoras de la conocida como Ebroquímica de Tudela dejaron claro que "para nosotros resulta inadmisible que para reparar o recuperar beneficios comparados con años anteriores y ganar posiciones financieras, se quiebren 54 proyectos de vida".
cautela de la firma Por su parte, la empresa emitió ayer un comunicado en el que valoró la primera reunión con la plantilla, después del anuncio de despido, "con moderado optimismo". En este sentido, afirmaron que "debemos mostrarnos cautos ya que este encuentro no ha supuesto más que el punto de inicio de un proceso negociador cuya duración desconocemos". De momento, desde el departamento de Recursos Humanos de Rohm and Haas reiteraron que "la compañía mantiene su actitud abierta y decidida para conseguir un acuerdo justo para todas las partes".
A la espera de futuros movimientos de la multinacional, el comité de empresa reconoció que "vivimos un momento de crisis y trabajamos con derivados del petróleo"; pero defendieron que "estamos seguros de que hubiera sido totalmente factible cualquier alternativa al cierre total de la planta, un extremo que condena para siempre los puestos de trabajo de la misma".
En cuanto a la actividad de la planta hasta el cierre definitivo de la misma, los trabajadores comentaron que "hay una necesidad productiva pequeña, pero que hace que no sepamos cuánto van a durar las negociaciones y que no podamos definir el tiempo que va a estar abierto el centro". Al parecer, la empresa tiene en mente finiquitar toda la materia prima que hay en la factoría con el menor número de personal, un extremo que no se ha cuantificado ni en tiempo ni en condiciones de trabajo, por el momento.