pamplona. Sin dinero en el bolsillo -o con el miedo a perderlo- los ciudadanos dejan de comprar coches, ropa, casas, electrodomésticos. Pero no comen menos. Tal vez prescindan de algunos lujos, pero la base de la alimentación no se resiente. Por ello, la industria agroalimentaria se mantiene, en buena parte de los casos, al margen de los problemas que día a día afectan a resto de las empresas. "En tiempos de crisis lo vemos. La gente no deja de comer", explica Demetrio Fernández, director general del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA).
A punto de abandonar el cargo, Fernández tiene claro, asimismo, que la industria agroalimentaria sigue siendo "un sector de futuro" y recuerda la evolución que ha seguido en los últimos 30 años. "El sector -explica- se ha ido reordenando y lo ha hecho solo, adaptándose a lo que iba marcando el mercado. En el año 1981 teníamos en Navarra más un millar de empresas dedicadas a esto. Ahora no quedarán más de 200 y la tendencia sigue", dice en relación a los procesos de concentración adoptados por algunas de las firmas más importantes. El caso más significativo que ha supuesto la unión de Gvtarra, Ja'e y Ayecue en Riberero, un grupo que ha nacido con el objetivo de alcanzar los 200 millones de euros de facturación en 2013. "El mercado -dice Demetrio Fernández- es el que es y no podemos estar compitiendo entre nosotros mismos. Hay que vender fuera".
unir fuerzas El CNTA, surgido en 1981 como Laboratorio del Ebro a iniciativa de las propias conserveras, cuenta con unas 200 empresas asociadas y mantiene contactos de forma regular con más de 500. "Nuestro objetivo -explicó Fernández- es asesorar y prestar colaboración técnica a las empresas, desarrollando proyectos de I+D+i, servicios de análisis y cualquier otra labor encaminada a favorecer la competitividad de las empresas". "Cuando yo llegué aquí estábamos cuatro personas y ahora somos ya 105", explicó Demetrio Fernández, que destaca el hecho de que el CNTA sea un centro de referencia en Estados Unidos. "Somos nosotros quien debemos homologar la acidez de los productos que se exportan allí desde España", dice.
El contacto estrecho con las empresas permite a Fernández adivinar un buen futuro para la industria navarra, si bien señala la necesidad de orientarse hacia la consideración del alimento como producto saludable: "Los empresarios ya lo han entendido y saben que de lo contrario no venden. Hemos pasado la etapa en la que se compraba para cubrir necesidades. Ahora los ciudadanos seleccionan la compra para tener buena salud".
Así, con la salud como principal vector de la innovación, la industria agroalimentaria se ha situado, "si no a la cabeza, sí a la par de otros muchos sectores, en cuanto a investigación. Han tenido que acelerar porque lo cierto es que se estaba a la cola", dijo antes de recordar la importancia de informar con detalle al consumidor de los beneficios del producto: "Ahora la labor ya no es sólo sembrar, producir, recolectar y vender".