Quería dar a conocer los hechos acontecidos en mi pueblo, Biurrun, un pequeño pueblo situado al sur de Pamplona a 20 kilómetros, el pasado 2 de septiembre. Se celebraba un Pleno extraordinario en el que los únicos puntos a tratar eran desprestigiar a dos excelentes muchachos, miembros de un grupo de música del pueblo. Éstos trabajaron durante muchas horas para ofrecer en Biurrun un concierto el sábado 30 de agosto. Tocaron su grupo, además de otros dos, uno de ellos con cuatro álbumes ya grabados. Quiero decir que no se trataba sólo de aficionados. En un pueblo de 160 personas más o menos, se consiguió hacer un acto lúdico en el que se concentraron 200 personas, y gracias a los organizadores hay que resaltar que no hubo ningún incidente. Cercaron lo jardines, pusieron una barra de bar en el frontón, con más beneficios para la sociedad que cualquier sábado, y la gente que acudió se llevó un maravilloso recuerdo del concierto que dieron en mi pueblo.Estos chicos ensayan en un local que es propiedad del Concejo, que en su día se les cedió para ese propósito y ellos, con un mínimo de presupuesto, lo insonorizaron y lo acondicionaron.
Conclusión del Pleno, por exhibir una bandera de la ikurriña y no tener medición de los decibelios en dicho concierto, se les castiga con devolver las llaves de dicho local antes del 25 de este mes, además de la prohibición de volver a tocar en cualquier espacio público del pueblo.
A dicho Pleno acudimos 51 personas en apoyo de estos dos muchachos que, por entonces, eran concejales, ya que acto seguido han dimitido por el constante acoso de los otros tres concejales.
Gran parte de los habitantes de Biurrun hicimos un escrito pidiendo mantener una conversación para poder buscar una solución, además de una recogida de 130 firmas. Siempre con buen talante y muy buena predisposición para mejorar la situación. Quiero además recalcar que en ningún momento nadie de los presentes fue alentado a increpar, salió de forma espontánea y a modo personal.
Tenemos que comprender que unos actos nos gustarán más que otros, a unos acudiremos de buena gana y otros los tendremos que sufrir , pero ¿dónde está la tolerancia y el respeto de unos hacia los otros que hasta hace poco había en Biurrun? ¿Pueden unos pocos imponer su voluntad sobre la mayoría?
Quiero manifestar que no se ha terminado con unas posibles juergas de cada concierto, esto va mucho más allá, acaban con la motivación y las ilusiones de un grupo de cinco chavales que mientras ensayaban y tocaban no hacían mal a nadie.
Esta misiva no pretende de ningún modo molestar u ofender a nadie. El único propósito es que se les devuelva el local para así poder seguir ensayando y, los que quieran, seguir disfrutando con ellos. Rectificar no es dar un paso atrás, es de sabios. Cada uno recoge lo que siembra, mi apoyo y ánimo al grupo, que la vida os trate como bien os lo merecéis. Seguir siendo así de buenas personas.