U N año más, y ya van nueve, el Ayuntamiento de Pamplona se ha sumado a la Semana Europea de la Movilidad con el objetivo de concienciar a los ciudadanos de las consecuencias negativas de un uso irracional del coche tanto para la salud pública como para el medio ambiente y de las alternativas existentes en nuestra ciudad para incorporar un hábito de traslados urbanos sostenible. Sin embargo, pasan los años y este propósito cala en la mentalidad de los vecinos, pero no se traduce en un menor uso del automóvil.
Una de las principales dificultades para emplear medios de transporte limpios para ir al trabajo es la orografía de la ciudad, es decir, su relieve. Pamplona está localizada en una meseta y además la mayoría de los ciudadanos trabaja a varios kilómetros de su domicilio. Multiplicar esa distancia, con sus consecuentes desniveles, falta de carril bici o conexiones rápidas en autobús urbano, por cuatro viajes al día supone una barrera casi insalvable para los pamploneses.
Con motivo de la celebración de la novena edición de la Semana Europea de la Movilidad, el Ayuntamiento ha instalado una caseta informativa en la plaza del Castillo para explicar a los ciudadanos cómo hacer frente a estos problemas de transporte sostenible. Sin embargo, la iniciativa parece que continua sin cuajar. En total, el personal de la carpa recibió ayer a 70 personas, muchas de las cuales se apuntaron a la marcha en bicicleta que se celebrará el próximo sábado. Sin embargo, la mayoría de ellas reconoció que utiliza la bicicleta para el ocio. Ir a trabajar en bicicleta es en muchos casos imposible o conlleva numerosos inconvenientes, como llegar sudando a la oficina, tener que levantarse dos horas antes, dónde aparcar o cómo llegar al trabajo debido a la escasez de tramos de carril bici (que todavía están en ejecución), etcétera.
Había respuesta para muchos inconvenientes, pero parece que hacen falta soluciones más prácticas y menos incómodas para que el uso de transportes alternativos sea una realidad. "Me parece muy bien que hagan campañas para fomentar el uso de la bicicleta, pero a mí concretamente no me viene bien para ir al trabajo, que está a varios kilómetros de mi casa y tengo que subir una cuesta para llegar", afirmó Javier Erro. Por otro lado, Francisco Marín explicó que los carriles bici que se están haciendo en la ciudad "vienen muy bien para pasear o dar una vuelta el domingo por la mañana o hacer recados". En cuando al servicio nbici, Rosa Martínez apuntó que le gustaría que tuviesen sillín para niños y así poder llevar a los hijos al colegio.