ESPAÑA, 91
LITUANIA, 86
ESPAÑA López (7), Rudy Fdez. (18), Jiménez (11), Garbajosa (8), P. Gasol (19) -cinco inicial- M. Gasol (6), Navarro (0), Rubio (4), Reyes (13), Rodríguez (2) y Mumbrú (3).
LITUANIA Jasikevicius (19), Kaukenas (11), Siskauskas (7), Javtokas (15), K. Lavrinovic (13) -cinco inicial- Lukauskis (0), Petravicius (2), Kleiza (0), Jasaitis (19).
Parciales 21-19, 40-42 (descanso), 62-66, 91-86.
Árbitros Pitsilkas, Mercedes y Maranho. Eliminaron a Petravicius, K. Lavrinovic y Siskauskas.
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PAMPLONA. Han pasado 24 años de Los Angeles a Pekín. España jugará su segunda final olímpica de baloncesto gracias a la mejor selección que ha tenido en toda su historia. Tres finales consecutivas premian la madurez y el carácter ganador de un grupo de privilegiados. Ambos factores tuvieron que concurrir ayer para derrotar a una excelente Lituania, que se quedó otra vez a las puertas. Le sobraron siete minutos.
España comenzó el encuentro mandando (28-20), pero el acierto de los lituanos en el tiro exterior dio la vuelta al marcador. Jasaitis, el mismo que vivió un ostracismo en el Tau, hizo su mejor partido de los últimos años y parecía ser el arma que iba a cargarse el excelente planteamiento defensivo de Aíto García Reneses.
El técnico español no quería que Jasikevicius manejara el ataque, ni que Kaukenas y Siskauskas pudieran romper con sus penetraciones. Lo logró a cambio de ceder espacios a Javtokas o los tiros exteriores. Cinco triples seguidos dieron a Lituania su máxima renta antes del descanso (36-42), pero España no se descompuso. La dureza defensiva de los bálticos encontró la respuesta arbitral y los 44 tiros libres que lanzaron los de Aíto procuraron muchos puntos (35) que Lituania debió evitar.
Cayeron Lavrinovic, Petravicius y Javtokas tratando de contener a palo limpio a Pau Gasol y el paso de los minutos reforzó la confianza de España, que no anotaba desde el perímetro (sólo cuatro triples), pero tampoco dejaba que los lituanos se escaparan. Se cerró el tercer cuarto con un 3+1 de Lavrinovic, que a siete minutos del final dio con otro triple la última ventaja a su equipo (73-74).
En ese momento, Aíto puso su sello para ayudar a ganar. En el momento justo, ordenó una zona 2-3 que frenó en seco el ataque de Lituania. A Jasaitis le pudo entonces la presión y a Kleiza (expulsado por dos antideportivas) su mala cabeza y Lituania, privada de los puntos de sus estrellas, cedió. El ímprobo trabajo de Jiménez tapando agujeros en los ajustes y el rebote y siete puntos consecutivos de Rudy impulsaron un parcial de 8-0 en tres minutos y medio que fue decisivo. España se colocó con tres posesiones de distancia que pudo proteger desde la línea de tiros libres. Objetivo cumplido: la final. >ROBERTO CALVO