pamplona. La madre de Juan Antonio Palmero Benítez, uno de los dos agentes de la Guardia Civil asesinados el 9 de junio de 2004 en Castejón, tuvo que ser hospitalizada el 18 de julio después de que se enfrentara con el presunto asesino de su hijo en el juicio que la semana pasada se celebró en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial.
María Benítez compareció en la vista como testigo el 17 de julio y protagonizó uno de los momentos más duros del proceso al enfrentarse, después de cuatro años de sufrimiento y dolor contenido, al presunto asesino de su hijo: Jaime Giménez Arbe, El Solitario . A raíz de este incidente, la salud de María se vio afectada. Al día siguiente, acudió al Centro de Salud de Corella con "un dolor en el pecho" por una posible dolencia cardiaca y desde ese día permanece ingresada en el Hospital Reina Sofía de Tudela, donde se recupera y le están realizando distintas pruebas.
Los padres de los agentes fallecidos comparecieron en el juicio el 17 de julio para declarar. En su intervención, María Benítez tuvo que recordar cómo vivió aquel trágico 9 de junio de 2004 y se preguntó si el asesino le dio la oportunidad a su hijo de decir "una última palabra". Fue entonces, al término de su declaración y tras cuatro años acumulando mucho sufrimiento, cuando María se abalanzó sobre el acusado mientras decía: "Dejadme que me desahogue, dejadme que lo vea". Entre ambos se interpusieron agentes de la Policía Foral que custodiaban a Giménez Arbe, que espetó: "No tengo nada que ver con la muerte de su hijo, señora", a lo que María le contestó: "Mentiroso".
El juicio por el doble asesinato de Castejón finalizó la semana pasada. El Ministerio fiscal pide 52 años y medio de cárcel; la acusación particular, 54 años y medio de prisión; y la acción popular, 57 años. >m.p.