La apuesta de Osasuna de este año para hacer gol se llama Javier García Portillo (Aranjuez, 30-3-1982). Durante su primera temporada no le salieron bien las cosas. Sólo marcó dos tantos y únicamente fue titular en ocho partidos de Liga. Pagó las consecuencias de una falta de adaptación de un equipo demasiado renovado, de su mala fortuna de cara al gol y de la pronta apuesta de Ziganda por jugar con un delantero. Portillo se toma este curso como una segunda oportunidad y está convencido de que tanto él como el equipo van a dar muchas alegrías a la afición en forma de goles y de victorias, porque los problemas del año pasado han servido para que todos madurasen lo suyo. Así lo manifestó ayer a este diario durante la concentración de Boltaña.
¿Cómo va la pretemporada?
Estamos cómodos. Cada día nos cuesta mover un poco más el cuerpo porque son muchas las sesiones que llevamos. Los entrenamientos son duros y fuertes, como deben ser, pero estamos trabajando bien. Los ejercicios son diferentes, más pausados, no tan monótonos. Estamos muy bien aquí, pero deseando que lleguen los amistosos y nos pongamos al 100% para afrontar con garantías el primer partido de Liga contra el Villarreal, que será complicado.
Esta temporada la inicia con el mal recuerdo del curso pasado.
Fue un año duro en el que las cosas se torcieron. Empecé muy bien en la pretemporada, jugué los siete primeros partidos como titular, aunque no completé en ninguno los 90 minutos. Creo que se juntó un poco todo. Nos costó arrancar porque vinimos muchos jugadores nuevos que nos tuvimos que adaptar al sistema de juego y a lo que el míster quería. Nos costaba mucho llegar y yo no estuve afortunado ni todo lo bien que se esperaba. Luego, como no llegaban los resultados, el míster decidió jugar con un delantero en lugar de dos y eso fue lo peor para mí, porque me recortó un poco el sitio. Cuando el equipo empezó a ganar y sumar puntos, yo ya no estaba en el once titular.
Regresó, marcó un gol ante el Mallorca y fue expulsado.
Ahí me di cuenta de que no estaba siendo un año bueno para mí, ya que nunca me habían expulsado. Tengo que borrar lo ocurrido el año pasado y centrarme en éste. Es un año nuevo y todos partimos de cero.
Entre la afición se generó mucha ilusión por la pareja de delanteros formada por usted y Pandiani. ¿Qué queda de ello?
Siempre hay que tener ilusiones y expectativas. Somos dos jugadores que hemos hecho goles siempre en todos los equipos en los que hemos jugado. Este año he venido con muchas ganas, con mucha ilusión y la gente tiene que creer que va a ser un buen año para el equipo y espero que para mí.
En el Brujas marcó ocho goles y en el Nástic 11, y el año pasado sólo dos. ¿Ha perdido olfato goleador?
Se hacen goles cuando uno tiene confianza, se la dan y juega partidos, y el año pasado jugué pocos minutos. Si no juegas, es complicado hacer gol.
¿Se puede extraer algo positivo de tan mal año?
Sí. Personal y deportivamente me hizo ser más maduro y más fuerte. Te hace saber que el fútbol no es fácil. El año pasado no fue negro, pero no fue mi mejor año. Lo positivo es que a base de palos, aprendí.
Cuando renovó Ziganda mantuvo una charla muy larga con él. ¿Aclararon la situación?
Fue una charla larga y positiva. Él ha depositado su confianza en mí. Ahora lo que hace falta es que el contenido de esa charla tenga su incidencia día a día y esa confianza siga estando ahí. Haga lo que haga, lo voy a respetar, pero ojalá este año sea diferente y tenga la confianza que el año pasado me faltó un poco. Con paciencia todo llegará, y espero demostrar que valgo para estar aquí y para meter goles.
El club también apuesta por usted, ya que emplea su imagen para sus campañas de publicidad.
Es gratificante. Estoy muy contento porque el club me ha tratado muy bien desde mi llegada.
¿Le preocupa que el club esté estudiando la posibilidad de fichar a un nuevo delantero?
Para nada. Si es bueno para el equipo, puede venir cualquiera porque estoy acostumbrado a competir con buenos jugadores. De todas formas, pienso que igual no es el sitio que más necesitamos reforzarnos, porque estamos cuatro delanteros que tenemos gol y trabajamos.
¿Se ha marcado algún objetivo?
Lo que quiero es jugar el máximo de partidos posibles y, a partir de tener esos minutos, llegarán los goles y los objetivos. Eso sí, me gustaría marcar muchos goles con Osasuna porque estoy muy a gusto aquí, estoy como en casa porque este club es como una familia.
Esta pretemporada Ziganda está trabajando mucho el ataque y vuelve a apostar por dos delanteros.
Para mí y mucha gente es muy importante jugar con dos delanteros y un 4-4-2. Con dos referencias arriba, el equipo tiene más veneno y gol. A Ziganda le gusta jugar con dos delanteros. Es un entrenador listo, inteligente y él sabe que hemos fallado en mirar hacia arriba. Por decirlo de alguna forma, mareábamos mucho la perdiz, pero no concretábamos el último pase arriba. Ahora estamos insistiendo mucho en eso, en jugar por las bandas. Estamos recuperando a un jugador importante como Delporte. Tenemos a Juanfran y aún falta Plasil. También insiste mucho en que los cuatro pivotes que tenemos ahora miren a los delanteros para intentar concretar esas jugadas. Aún nos falta un poquito de veneno para mirar hacia adelante. Tenemos que ser más directos. Cada vez que tengamos el balón, debemos mirar arriba sin perderlo a lo tonto, porque tenemos arriba gente técnica y muy rápida. Da gusto ver entrenarnos con balón.
Osasuna no parte de cero. ¿Se puede hacer este año mejor?
Hemos perdido algún jugador y ha venido poca gente, pero creo que este año tenemos mejor equipo que el pasado porque los fichajes de futuro que se hicieron en su día ya estamos adaptados al club, al equipo, a la forma de jugar. Al final los resultados llegarán y el año será diferente, porque todos sabemos dónde estamos y lo qué queremos. Es cierto que el objetivo es la permanencia, pero la afición debe estar tranquila y en plan positivo, porque este año no va a ser como el anterior. Hay un buen equipo, que va a intentar jugar a fútbol, que tiene carácter y es muy guerrero dentro del campo. Todos los fichajes estamos más integrados, sabemos dónde estamos y será un año bonito.