isaba. El silencio se hizo en la plaza del frontón Erminea. Era el momento de recordar a alguien que no estaba. Alguien que quería haber estado y alguien que había trabajado para que la Camille Extreme saliera adelante. Con sonido de txalaparta de fondo, el minuto de silencio que se guardó en la salida fue absoluto. Entre los asistentes se escapó más de una lágrima en recuerdo de Iñaki Ochoa de Olza.
Delante de los 202 corredores que tomaron la salida, Iñaki y Pilar, los padres del alpinista, recibieron como obsequio de la organización un cuadro. En él se podía ver el monte Lakartxela, el primer monte que ascendió el montañero pamplonés cuando sólo tenía diez años.
Tras un aurresku , la familia Ochoa de Olza recibió la ovación de todos los corredores y del numeroso público que se acercó hasta la salida. Minutos después comenzaba una carrera que fue un constante homenaje a la memoria de Iñaki Ochoa de Olza.
Los corredores iniciaron a las nueve de la mañana el recorrido de 31 kilómetros. Si a priori la Camille Extreme es una de las carreras de montaña más duras de Euskal Herria, ayer el calor hizo que esa dureza se agudizara.
El ritmo de la carrera lo marcó desde el inicio Fernando Etxegarai. Se distanció ya desde el principio y para el kilómetro 5 ya aventajaba en más de tres minutos a sus perseguidores. El corredor de Bera llegó a Isaba con intención de batir el récord de la prueba que el mismo instauró en 2006. Por eso, salió muy rápido y llegó a Ezkaurre en tiempos de récord. Sin embargo, el esfuerzo de la primera parte de la carrera le pasó factura y en meta no pudo batir su propia marca. Se quedó a más de tres minutos de conseguirlo. Pero lo intentó con fuerza.
En féminas, Jaione Sasieta fue la más rápida. Acompañada de su hermano Gorka, la guipuzcoana logró su primer triunfo en Isaba.
Una de las novedades de la cuarta edición de la Camille Extreme fue la entrega del primer Memorial Iñaki Ochoa de Olza. El galardón se lo llevó el propio Fernando Etxegarai, que fue el más rápido en la subida a Ezkaurre con un tiempo de 37:02 minutos.
La cima de Ezkaurre se convirtió un año más en el lugar donde más gente se reunió. Decenas de personas animaron a los corredores en la subida más dura del día. El calor complicó todavía más un tramo que año tras año se convierte en juez de la carrera. La dureza de la ascensión se veía en los rostros de los participantes al llegar a la cima.
posible homologación Controlando el paso de los corredores en distintos puntos del recorrido estuvieron cuatro jueces de la Federación Española de Montaña y Escalada. Desde la Asociación Deportiva de Isaba, Ramón Anaut explicó que "la presencia de los jueces se debe a que van a evaluar la organización de la carrera para poder homologarla", explicó.
La entrega de trofeos tuvo lugar en el frontón Erminea de Isaba. Estuvieron presentes varios patrocinadores de la prueba, así como representantes del Gobierno de Navarra. Además de los trofeos tradicionales, la organización, en colaboración con el Departamento de Medio Ambiente entregó una huella real del oso Camille hecha en bronce. Una de esas huellas fue entregada a los padres de Iñaki Ochoa de Olza, que de esa forma terminaron el día en Isaba, de nuevo, en medio de una gran ovación. >a.p.b.