Editorial
Reparto de promesas ajenas
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| finalmente, a los ciudadanos navarros les tocará el reparto de los 400 euros que prometió a los electores Zapatero antes de la pasada campaña. Sólo que en lugar de ser la Agencia Tributaria del Estado quien asuma el coste de esa promesa electoral, será la Hacienda Foral, la caja común de todos los navarros y navarras, la que costeará vía fiscal en 2009 la medida. Es cierto que al menos, en Navarra el pago de los 400 euros estará sometido a criterios de progresividad fiscal, una medida más coherente que la que se aplicará en el resto del Estado -lo que deja en mal lugar a la propuesta de Zapatero con aval del PSN-, donde la demagogia electoralista ha derivado en un café para todos fiscal, algo verdaderamente injusto y poco acorde con el principio democrático de redistribución de la riqueza. En Navarra, el pago de los 400 euros ha derivado en una reforma fiscal que puede aligerar, aunque sea mínimamente, la situación fiscal de las rentas más bajas, incluidas las que padecen el mileurismo laboral o la precariedad e inestabilidad de contratos. Sin embargo, eso tampoco debe evitar una reflexión más profunda sobre el verdadero alcance y efectividad global de la medida. De hecho, el propio consejero Álvaro Miranda ya cuestionó la idoneidad en la actual situación de pérdida de recaudación tributaria de un gasto como éste -más ahora, que el mismo Gobierno ha anunciado un plan de ajuste del gasto-, de dudosa eficacia a la hora de reactivar el consumo o aligerar los efectos del aumento de las hipotecas y el crecimiento de los precios. Una advertencia que también hizo el ministro Solbes. Quizá la medida tenga un efecto populista inicial, pero puede ser un grave paso en falso en un momento de incertidumbre y desaceleración económica. Incluso puede que la imposición del PSN, además de poner en evidencia a Zapatero, pueda abrir una grieta en el Gobierno de UPN y CDN, partido que ayer no ocultaba su malestar por una decisión que considera innecesaria y responsabilidad de Zapatero. Porque el modelo fiscal, social, laboral, económico y de redistribución de la riqueza de Navarra tiene sus propias características y no parece que incumpla esa ramplón principio de que "los ciudadanos navarros no estén en peores condiciones que los del Estado". Ni aun destinando la devolución de esos 400 euros a medidas y proyectos estructurales en el ámbito de la sanidad, las infraestructuras o la educación, y no de coyuntura partidista o electoral. |
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