PAMPLONA. "La única forma de que lleguemos a gobernar es adaptando nuestra agenda al interés ciudadano". La frase de Cervera es reveladora del giro que prepara el PP para esta legislatura. Con Mariano Rajoy al frente, los populares han hecho "autocrítica para crecer en apoyo social". Y este crecimiento que busca el PP pasa por rebajar el enfrentamiento con los nacionalistas, abandonar el tono beligerante en cuestiones como los matrimonios homosexuales y centrar el discurso "en la economía y los problemas de los ciudadanos". La brutal oposición a la política antiterrorista del Gobierno queda aparcada, al menos por el momento.
¿Qué espera del Congreso del PP?¿Puede afectar a UPN?
Es sabido que nosotros no participamos en las decisiones que ahora tiene que tomar PP, como son las correspondientes a las ponencias y a la elección del presidente y su Ejecutiva, pero es verdad que nos interesa que el PP resuelva al Congreso lo mejor posible. Es un Congreso importante para recomponer la estrategia del PP. Más allá de lo que se ha hablado sobre candidatos, Rajoy está planteando una adaptación de la estrategia del PP al momento al actual, lo que le va a venir bien al PP y, como partido aliado, a UPN.
Desaparecen caras conocidas como Acebes, Zaplana... ¿es suficiente este cambio para consolidar el giro que pretende Rajoy?
Este cambio se complementa con otro. Partiendo de la base de que en las pasadas elecciones Rajoy ganó votos y además los consiguió de votantes del PSOE, es normal que él plantee que ésta es la vía a seguir para ganar dentro de cuatro años. Su segundo razonamiento para presentarse es que la pasada legislatura fue muy atípica en los asuntos que se trataron (reformas estatutarias, matrimonios homosexuales, negociación con ETA,...) y que generaron mucha crispación y mucho enfrentamiento entre los dos grandes partidos.
Y ahora, ¿qué plantea Rajoy?
Ampliar la capacidad del PP de llegar a la sociedad en unas condiciones que van a ser distintas. Ya no estamos justo después del 11-M ni de la sorprendente llegada de Zapatero a la Presidencia. Ahora los principales asuntos de la agenda política son la economía y los problemas de los ciudadanos. Y ésta es la apuesta fundamental de Rajoy. Tenemos que trabajar los asuntos que realmente afectan a la sociedad sin dejarnos influenciar por determinados grupos de interés o mediáticos. Me parece que ésta es la línea correcta también para UPN.
¿Este cambio de estrategia lleva implícito el reconocimiento de que el PP se equivocó en la pasada legislatura al hacer una oposición de mucho ruido y crispación?
Se ha hecho autocrítica entre las personas que están reorientando la estrategia y coinciden en que se había caído en el agorerismo ; es decir, en anticipar muchos perjuicios sociales por determinadas decisiones del Gobierno que luego no estaban siendo vistas de la misma manera por buena parte de la sociedad. De hecho, en las ponencias que se están planteando ahora se van a dar nuevas respuestas a cuestiones controvertidas como son la relación con los nacionalistas, los matrimonios homosexuales... Todo esto forma parte de la autocrítica que se ha hecho en el PP para intentar crecer en apoyo social. Cuando Rajoy dijo en Elche que el que quiera se vaya al Partido Liberal no estaba diciendo que los liberales no tuviéramos sitio en el PP, sino que lo que quiere es que en el PP nos sintamos cómodos liberales, conservadores, socialdemocrátas, democristianos, etc. En el fondo el PP es un partido más parecido a lo que pretende ser UPN desde hace tiempo, que acapara la transversalidad de una buena parte de la sociedad navarra.
Habla continuamente de un cambio de estrategia en el PP, pero lo que se percibe desde fuera es una lucha de poder más que una crisis ideológica.
Es un trance que el PP tenía que pasar, porque ha ganado votantes pero no ha logrado su objetivo de gobernar. Esto ha abierto un periodo de cierta intranquilidad en algunos sectores del partido y aunque esto se ha visto como una lucha por el poder, lo que se está planteando es cómo se rompe ese cascarón para que el PP siga creciendo como proyecto político. Y ahí reside la importancia del Congreso y no en que pueda haber un cuestionamiento directo del liderazgo de Rajoy.
Después de tantos movimientos internos, ¿no queda tocado el liderazgo de Rajoy?
Yo creo que queda fortalecido. Rajoy está haciendo lo que cree que debe y ha demostrado que no está dispuesto a aceptar tutelas de nadie; ni del pasado de su propio partido, ni de medios de comunicación, ni de determinados sectores. Ésta es una demostración palmaria de su liderazgo. Además, tiene muy claro que nuestra agenda sólo la marca el interés ciudadano, ya que la única forma de que lleguemos a gobernar es ampliando nuestra base social.
De sus palabras se deduce que piensa en Rajoy como candidato para las elecciones de 2012.
Indudablemente sí, porque es la persona que está moviendo el timón en la dirección adecuada. El PP ha sufrido en estos tres meses la tentación de tratar de encontrar al Zapatero del PP. Esto hubiera sido una frivolidad y una irresponsabilidad enorme porque Zapatero es el antimodelo que lo que tiene que ser el líder del PP. La acción política de Zapatero se basa en la improvisación y no tiene más propósito que caer bien y hacer de la política un magnífico ejercicio de marketing.
Desde las filas de UPN son constantes las críticas a Zapatero, pese a que es él quien mantiene a Sanz al frente del Gobierno de Navarra.
Son cosas compatibles. De entrada, más que una decisión suya es una decisión de realismo del PSOE que, un año después de las elecciones, están cada vez más convencidos de que hicieron lo correcto. Nosotros no tenemos que rendir pleitesía a Zapatero por la decisión que tomó para Navarra, ya que lo hizo por su propio interés y respetando la voluntad de los electores, que son quienes dieron la Presidencia a UPN.
Volviendo al Congreso del PP, ¿en qué lugar van a quedar los críticos, como es el caso de María San Gil?
Tampoco se puede hablar de un sector crítico dentro del PP, sino de personas que han mostrado una visión distinta. A todos ellos se les está ofreciendo la posibilidad de integrarse en el proyecto. Luego, cada cual puede hacer lo que considere oportuno.
De todas formas, en estos tres meses no se ha dado precisamente la mejor imagen.
No es la mejor, pero hay que revitalizarla, porque después de perder unas elecciones es inevitable que pasen estas cosas. Han sido tres meses convulsos, pero bien aprovechados.
¿El Congreso servirá para superar esta división interna?
Sí. Va a poner las cosas en su sitio para que a partir de ahora se trabajen las cosas que verdaderamente interesan a la gente.
¿Todo este lío ha influido en las relaciones del PP con UPN?
Al revés. Ahora el PP vive situaciones que UPN tiene superadas desde hace tiempo.
El papel de UPN en este Congreso es muy limitado. ¿Les gustaría tener más protagonismo?
No. La relación establecida desde hace tiempo con el PP es la óptima. En los asuntos relativos a Navarra decide UPN, pero participamos en un proyecto nacional dentro de las coordenadas ideológicas que nos caracterizan.
Pase lo que pase en el Congreso, usted seguirá en la Ejecutiva del PP. ¿Cuál es su función?
Tengo dos papeles. Uno, estar en la Ejecutiva con voz pero sin voto, aunque con la ventaja de que casi ningún tema se somete a votación y tengo la capacidad de influir y aportar. Además, dentro del grupo parlamentario soy uno de los coordinadores de los portavoces de las políticas sociales.
El hecho de ser diputado por UPN y no por el PP, ¿le resta posibilidades de proyección personal?
No. Al revés. Estoy dentro de un grupo parlamentario con 154 diputados y toda esa fuerza la puede utilizar UPN para aquellas cuestiones que afectan a Navarra. Además, participamos en todas las políticas sectoriales, algo que desde luego no tiene ningún parlamentario del PSN y mucho menos de NaBai.
Miguel Sanz habla de la conveniencia de que el PP debe adecuar la estrategia en función de cada comunidad autónoma, en lugar de mantener un discurso único para todo el Estado. ¿Cree que el PP va a tomar nota de esta recomendación?
Hay que darse cuenta de que España es una nación en la que las competencias de las autonomías son amplísimas. Y por tanto en la acción política se debe contemplar esta realidad.