Editorial
Unidos con las víctimas
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El Parlamento Vasco aprobó ayer por unanimidad la Ley de Reconocimiento y Reparación a las Víctimas del Terrorismo. Se autoexcluyeron del Pleno, como lo habían hecho de su tramitación, los parlamentarios de EHAK, formación que asume el papel de una Batasuna descarrilada sin el más mínimo ejercicio de juicio crítico, incapaces de dar un paso que contribuya a volver a encauzar las dinámicas políticas hacia un escenario sin violencia. No se les echó en falta. El consenso que generó el dolor de la víctimas de ETA es un activo porque supone, si todos los partidos son leales con su voto, alejar del rifirrafe político a los afectados por la barbarie terrorista. Las líneas básicas de la norma son a grandes rasgos ayudas económicas, asistencia psicológica, apoyo judicial y discriminación positiva en el acceso laboral a la administración y en los sorteos de pisos de protección. En el trasfondo subyace el reconocimiento moral y cívico, en ocasiones vedado, del sufrimiento de las víctimas y sus familiares. Como en tantas ocasiones, cunde la sensación de que los políticos van un paso por detrás de la mayoría de la sociedad, que ha eliminado definitivamente de su acervo actitudes que suponían mantener cierta distancia con los afectados. Los partidos transitan ahora por ese camino y avanzan con paso firme. La histórica concentración unitaria celebrada en Vitoria tras el asesinato de Juan Manuel Piñuel en Legutiano o el calor que se transmitió a las víctimas en el homenaje celebrado en San Sebastián así lo atestiguan, aunque el PP no participara en este último. Precisamente, la decisión de los populares de rebajar su presión a los socialistas en este ámbito permite olvidar la etapa anterior en la que las víctimas se convirtieron en agentes políticos dispuestos a convocar manifestaciones para dañar la imagen de Zapatero e Ibarretxe . La unidad mostrada ayer en torno a las víctimas es otra oportunidad para tejer complicidades, porque los políticos no pueden hacer dejación de una de las principales demandas que les hace la sociedad: lograr un acuerdo para la convivencia normalizada. Por ello, son rechazables las actitudes de algunos partidos que ayer salpicaron la aprobación de la Ley con su intención de crear una dirección de víctimas de la policía. Simplemente no tocaba. |
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