madrid. El grupo Imperial Tobacco desveló ayer su plan de reestructuración tras la compra de Altadis, que afecta a 830 empleados en España y que contempla, entre otros aspectos, el cese de producción de cigarrillos negros en Alicante y la concentración de la producción europea de cigarros en Cantabria.
Los planes de reestructuración de la tabaquera afectan también al resto de Europa, cuyo coste total será de unos 600 millones euros, aunque espera obtener unas eficiencias operativas de 300 millones este año y de 400 millones a partir del que viene.
De los 830 empleos que Imperial suprimirá en España, sobre una plantilla total de 6.700 trabajadores, 520 pertenecen al área industrial, en las fábricas de Alicante, Cádiz y Palazuelo (Cáceres).
El 80% de los mismos podrán acogerse a bajas por edad y el resto tendrá la posibilidad de trasladarse a otros centros (Logroño o Cantabria), pero ninguno causará baja de manera forzosa. Sin embargo, otros 170 puestos de trabajo del área de marketing y ventas serán suprimidos. La intención de Imperial Tobacco es cesar la fabricación de tabaco negro en su planta de Alicante (338 empleos) para concentrarla junto con la de tabaco rubio en Logroño. La reestructuración afectará a Francia (1.060 empleados menos), Reino Unido (260), Alemania (250), Rusia (100) y Bélgica, Italia, Ucrania y Eslovaquia (140 en total). >e.p.