Pamplona. Una noticia en Cinco Días les dio la idea en 1997, cuando aún estudiaban Empresariales en la UPNA. Se informaron, vieron la oportunidad y pidieron un crédito. Entre los tres alquilaron una nave en Talluntxe y arrancaron en 1998. Diez años más tarde, cuentan con más de un centenar de clientes y sólo piensan en crecer. Atecna, empresa de gestión integral de archivos y documentos, presentó ayer en Esquíroz su nueva sede, donde dispone de 15 kilómetros de estanterías y donde custodia, conserva y gestiona uno de los componentes más delicados de cualquier empresa: su información.
"Empezar no resultó sencillo. La nuestra era un área de negocio casi virgen y había que convencer a las empresas para que nos cedieran su información. Hubo que ganarse su confianza poco a poco", explica Fernando Iribarren, socio de la empresa y responsable del archivo. Junto a Gorka Lacunza, actual coordinador general, y un tercer socio que abandonó hace unos años el proyecto, Iribarren puso en marcha Atecna e inició un recorrido que da ahora trabajo a siete personas. "Al principio se crece de un modo muy lento, pero ahora estamos avanzando a ritmos de un 20 ó un 25% en la facturación", señala Iribarren, quien destaca la expansión de la empresa a regiones limítrofes. "Ahora trabajamos también con empresas de Álava, Vizcaya y La Rioja. No es fácil crecer, porque guardamos información y las empresas quieren tenerla a mano. Si te alejas demasiado pierdes capacidad y tiempo de respuesta".
Con una inversión de 900.000 euros -para una empresa que factura unos 290.000-, Atecna ha adquirido una nave de 1.000 metros cuadrados que reúne las condiciones apropiadas para custodiar información sensible: material ignífugo, muros de un grosor especial y ausencia de electricidad en la zona de archivo para evitar cortocircuitos. "La mayor parte de los incendios se produce por ellos", explica Iribarren, que señala las claves de la empresa: "profesionalidad, seguridad, discreción, vocación de servicio y confidencialidad".
Atecna apuesta ahora por el archivo digital, que permita a las empresas tener un acceso remoto a sus propios documentos. La tecnología se convierte, como tantas veces, es una oportunidad más que en un riesgo. "La cultura del papel sigue siendo fuerte, y eso no cambiará hasta que pase un a generación, pero el archivo digital es el futuro", explica Iribarren, quien destaca que su empresa distribuye un software específico para competir mejor. "Las empresas han sabido entender la necesidad de externalizar la información", dice.