dublín. Irlanda rechazó el Tratado de Lisboa, trascendental para el futuro de la Unión Europea (UE), al votar 'no' en referéndum el 53,4% de los electores que acudieron a las urnas, frente al 46,6% que se pronunciaron por el 'sí', según confirmó ayer la Comisión para el plebiscito. Con una participación final del 51%, la campaña del Gobierno y sus aliados -la mayoría de los partidos nacionales, los sindicatos y la patronal- ha encajado una derrota, ya que la mayor afluencia a las urnas que en consultas anteriores beneficiaba en principio al 'sí'.
El mensaje de los detractores del Tratado es que ahora el Ejecutivo tiene un significativo mandato electoral para volver a Bruselas y parar en seco el proceso de ratificación del texto comunitario, a pesar de que 18 países miembros ya lo han aceptado por vía parlamentaria.
El 'no' se impuso de forma mayoritaria en 36 de las 43 circunscripciones de la República, si bien el voto negativo fue más pronunciado en las zonas rurales y entre las clases trabajadoras que en las grandes ciudades y las clases medias.
De los casi tres millones de irlandeses que estaban llamados a las urnas este jueves, 862.415 votaron 'no' y 752.451 optaron por el 'sí', según las cifras oficiales.
El taoiseach o primer ministro irlandés, Brian Cowen, afirmó que el rechazo de su país al Tratado de Lisboa crea "incertidumbre y dificultades" para la reforma de la UE, pero confió en que se "hallarán soluciones para seguir adelante".
Cowen, quien asumió la jefatura del Gobierno hace apenas un mes en sustitución de Bertie Ahern, también reconoció que la Unión se encuentra ahora "en un territorio desconocido" y recordó que "no hay remedios rápidos" para resolver la situación. "No obstante, creo que es importante que escuchemos a todas las partes porque también se verán afectadas", dijo el taoiseach , quien asumió "toda la responsabilidad" por la derrota del 'sí'.
Cowen adelantó que iniciará consultas durante los próximos días para analizar las causas del rechazo irlandés y presentar su postura el próximo jueves y viernes durante una cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE en Bruselas.
"Tenemos la obligación ahora de reflexionar sobre las implicaciones del referéndum irlandés para poder seguir hacia adelante y mantener a este país en el camino del progreso", añadió el primer ministro.
El Partido Laborista irlandés, tercera fuerza política del país, aseguró que el Tratado de Lisboa "está muerto" y, por lo tanto, no podrá ser ratificado por el resto de los Estados miembros de la Unión .
portavoces del 'no' El presidente del Sinn Fein, Gerry Adams, recibió como "algo muy positivo" el resultado del referéndum. El Sinn Fein, brazo político del ya inactivo IRA, es el único partido con representación parlamentaria opuesto al tratado.
El multimillonario irlandés Declan Ganley, director del grupo Libertas , aseguró que es una "gran noticia para la democracia irlandesa. Esto es democracia en acción y Europa tiene que escuchar la voz del pueblo", dijo el empresario, quien recordó que el primer ministro irlandés tiene ahora "un mandato claro" para volver a Bruselas a renegociar el texto. Según declaró, el Tratado de Lisboa despojaría ahora a Irlanda de su influencia en la Unión y permitiría a Bruselas "interferir" en su capacidad para determinar, por ejemplo, su propio impuesto de sociedades, una de las claves del crecimiento económico de la isla. >agencias