Pamplona. La huelga de los transportistas empieza a percibirse con intensidad en Navarra. Algunas de las principales fábricas de Navarra (AP Amortiguadores, BSH Esquítoz, Luzuriaga de Tafalla y Vega Mayor de Milagro) tuvieron que parar su producción ante la falta de suministros y en los supermercados e hipermercados navarros las estanterías, especialmente las de los productos frescos, presentaban ya algunas carencias. Mercairuña, que ayer no recibió ningún camión, ha vendido ya los últimos 67.000 kilos de pescado y sólo garantiza el suministro del resto de los productos frescos hasta mañana.
Las gasolineras, el otro punto de atención, sufrieron problemas de abastecimiento, en la mayor parte de los casos temporales ante la extraordinaria demanda ciudadana. Tanto el lunes como ayer se formaron colas ante las estaciones de servicio, que recibían con menos frecuencia de la habitual la visita de los camiones suministradores. Repsol, sólo atendía con regularidad a sus propias gasolineras. En la gasolinera del parque comercial Galaria en cambio, ayer por la mañana no quedaba ni gota de combustible y se tuvo que cerrar. "Esto ha sido un caos, a los clientes les daba igual gasoleo que biodiésel", comentó Mateo Vibar, responsable de la gasolinera de E. Leclerc.
El sector industrial fue, sin duda, el más afectado por la segunda jornada de huelga en el transporte. Volkswagen Navarra (4.000 empleados) trabajó con normalidad ayer, si bien desde la dirección de la fábrica se pidió a los trabajadores que estén atentos a los medios de comunicación, porque en cualquier momento pueden verse obligados a parar la producción ante la falta de suministros. Su cierre, tal y como explicaba Lorenzo Ríos, secretario general del Metal de UGT, "provocaría una cascada de paros en muchas otras fábricas".
Donde ya notaron el paro fue en la antigua AP Amortiguadores (850 trabajadores), que tuvo que suspender la producción ayer por la noche. La planta de Ororbia, perteneciente a KYB, contaba con suministros para apenas un par de días y ha recurrido a un Expediente de Regulación de Empleo, por el que los trabajadores percibirán el 50% de su salario. Si no trabajan esta semana pueden dejar de fabricar unos 165.00 amortiguadores. Parecida situación se vivía en BSH Esquíroz (más de 900 trabajadores), donde se suspendió la actividad a partir de las dos de la tarde. En Vega Mayor de Milagro (853 trabajadores), dedicada al envasado de productos frescos, se recurrió un ERE para toda la plantilla. Mizanor de Milagro también cerró.
en comercios Los grandes centros comerciales, los supermercados y las pequeñas tiendas de alimentación notaban en mayor o menor medida los efectos de la huelga que comenzó el lunes. La carne, las frutas y el pescado comenzaban a escasear en algunos puntos. La imagen que mostraban ayer por la mañana algunas de las estanterías del Hiper Eroski de Berriozar era de escasez. El vacío en la sección de los productos lácteos era considerable y había menos bricks de leche de los que suelen haber habitualmente. "La situación de la alimentación en nuestras tiendas en términos generales sigue siendo normal, aunque en algunos productos comienza a verse alguna falta, algunos productos frescos como pescado donde hay poca gama", informó Iosu Sanz, de la Dirección de Comunicación Corporativa de Grupo Eroski. "Los clientes, en cualquier caso parecen haberse tranquilizado y hoy (por ayer) acudieron de modo normal".
Desde E. Leclerc se informó de que cuentan con producto suficiente para "unos cuantos días", al igual que en Supercor, donde no descartan que en próximos días comience a haber problemas con el suministro de pescado. En el Caprabo del Casco Viejo ayer faltaba leche y a última hora de la mañana desaparecieron de las estanterías los refrescos.
En los mercados municipales la situación era de relativa normalidad. Hasta ayer el género que vendieron procedía de las reservas semanales que acumulan en el almacén y que compraron antes del fin de semana pasado, pero muchos estaban pensando en saltarse a los intermediarios. Algunos hortelanos de Pamplona se desplazaron hasta el propio mercado de Santo Domingo para vender sus productos, pero sí empezaba a notarse escasez de fruta procedente del sur de España.