No importa lo lejos que te vayas, siempre vuelves y si decides no volver, allí donde te quedes, acabarás volviendo, porque toda nuestra vida cabe en 10 kilómetros y eso no es mucha distancia que se diga. Cierra los ojos e imagina tu vida diaria y seguro que llegas a la conclusión de que la mayoría de los días tu recorrido cabe en esos 10 kilómetros o incluso en menos. Que nos movemos con demasiada frecuencia por los mismos sitios, que recorremos los mismos lugares, que transitamos por las mismas calles, los mismos itinerarios, la misma gente... lo que supone que no salimos de un radio de 10 kilómetros aproximadamente. Ésta es una de las conclusiones a la que han llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Boston en un estudio recientemente publicado. Sus autores aseguran que "a pesar de la variedad en la historia de los viajes, los humanos siguen pautas sencillas y reproducibles. La gente tiende a regresar a los mismos lugares que recorre, una y otra vez y para llegar a esta conclusión seleccionaron a 100.000 usuarios de telefonía móvil de una muestra de más de seis millones de personas. Cada vez que uno de los participantes enviaba o recibía un mensaje o realizaba una llamada, se localizaba el terminal telefónico y se registraba dónde estaba. Y siempre se encontraba cerca de donde ya había estado. Tras seis meses de seguimiento llegó la hora de la verdad: podemos hablar a diario con personas al otro lado del mundo pero visitarlas ya es otra cosa. El ser humano es un animal de costumbres y quizás por eso el mundo acaba siendo un pañuelo.