Para el sindicato ESK el lenguaje es una construcción social que cambia de unas épocas a otras, de unas sociedades a otras. Se trata, aseguran, de algo dinámico que va modificándose a medida que los ciudadanos que lo utilizan se transforma y es "tan rico como rico es el pensamiento de quien lo usa". Por todo ello, ESK rechaza firmemente los habituales argumentos que se utilizan "con el objetivo de que el femenino no ocupe el lugar que le corresponde". Y es que, en su opinión, no hay excusas que justifiquen el que la sociedad continúe utilizando un lenguaje sexista. No les sirve, por tanto, el repetido argumento que suena a sentencia: "El castellano es así".
Para avanzar en la creación de discursos más integradores, no sólo en el mundo sindical sino en todos los campos de la vida, ESK ha elaborado la guía Por una utilización inclusiva y no sexista del lenguaje , que tiene como objetivo servir como material de uso y concienciación en el camino de la igualdad de hombres y mujeres. Tanto en euskera como en castellano.
Este sindicato sabe que no es el primero en lanzarse en esta aventura y también que no aporta ideas que no se hayan planteado ya. Son conscientes de que, en la actualidad, prácticamente todas las instituciones y muchas empresas y organizaciones tienen sus propios protocolos de lenguaje no sexista. Aún así, creen que es un buen momento para apostar por adquirir un lenguaje inclusivo y no sexista, ahora que se está redactando las fases de ejecución del Plan de Igualdad en el que participa y en el que además se manifiesta "un esfuerzo por ir incorporando la perspectiva de género en el lenguaje, imágenes, representaciones y contenidos". Se trata de poner su granito de arena en el camino de la consecución de la igualdad real.
lenguaje androcentrista
Situar al hombre en el centro de todo y a la mujer, dependiente
El sindicato cita tres ejemplos que hacen del castellano un lenguaje "androcentrista". Uno de ellos es la ausencia de nombres para denominar profesiones en femenino. ESK recuerda las palabras de dos de las integrantes de la Comisión NOMBRA (Comisión asesora sobre el lenguaje del Instituto de la Mujer), que aseguran que se tiende a "invisibilizar a las mujeres, marcar con más dificultad el acceso a algunos cargos, reservar para el masculino actividades prestigiadas". La falta de simetría al denominar a mujeres y hombres también genera esta desigualdad. Así, el nombre de pila o el nombre seguido del apellido se suele utilizar para referirse a las mujeres mientras que para hablar de los hombres sólo se usa el apellido. Por último, el sindicato cita la ocultación de la mujer en el lenguaje por el empleo reiterado de voces masculinas en sentido genérico (los bilbaínos , los directivos ...), que tiene como consecuencia "la identificación de lo masculino con la humanidad". En su opinión, el ocultar "tiene unas impliaciones importantes en el desarrollo de la identidad personal y social".
lenguaje sexista
Asignación de roles diferentes a hombres y mujeres según sexo
Para ejemplificar el uso "sexista" del castellano, ESK también propone tres casos. Primero, recuerdan la mención de las mujeres únicamente en su condición de madre, esposas... así como el tratamiento de cortesía para mujer que recuerdas su dependencia del varón (señora ,señorita ) frente al tratamiento de señor para el varón, independientemente de su estado civil. Asimismo, el sindicato apunta la existencia en el castellano de un orden jerárquico al nombrar a mujeres y hombres (en el DNI padre y madre , hombres y mujeres y hermanos y hermanas ), un ordenamiento que "refleja y reproduce la jerarquía social". En tercer lugar, ESK considera que el lenguaje presenta asociaciones verbales que "superponen a la idea de mujer otras ideas como debilidad, pasividad, labores domésticas, histeria, infantilismo... y que suponen una minoración de las mujeres". Entre los ejemplos, la guía señala la asimilación de las mujeres al sexo débil o las construcciones donde las mujeres aparecen siempre de forma pasiva: novios que llevan al cine a sus novias, maridos que sacan a cenar a sus esposas...
la alternativa
Propuestas para lograr la visibilidad de la mujer en el lenguaje
El sindicato ESK plantea en la guía un buen número de propuestas con el objetivo de construir un discurso "en el que las mujeres aparezcan de forma inequívoca". Entre ellas, destaca la importancia de no utilizar el masculino como genérico para referirse a ambos sexos, ya que "puede crear confusión y oculta a las mujeres". En este sentido, pide que se usen genéricos reales (población inmigrante en vez delos inmigrantes; la afiliación en lugar delos afiliados; el personal en vez delos trabajadores; o la ciudadanía en lugar de los ciudadanos ) o neutros (inspección en vez de inspector; dirección en lugar del director; o judicatura o abogacía).
Otras formas de evitar darle un sentido masculino al lenguaje es desdoblar utilizando los dos géneros (los y las trabajadores ), aunque la guía reconoce que, en ocasiones, puede resultar recargado o también eliminar el artículo o el sujeto usando formas impersonales (sustituir la explotación de los jóvenes y de los inmigrantes por la explotación de jóvenes e inmigrantes ).
Para comprobar si se le está dando un tratamiento simétrico a mujeres y hombres, ESK propone invertir la frase, colocando al hombre en el lugar en el que aparece la mujer y a la inversa. "No se da un tratamiento simétrico si al describir al hombre se destacan rasgos de su profesionalidad y si es la mujer se habla de su estética ni tampoco si se usa el masculino para referirse a puestos de trabajo más prestigiosos y el femenino para las categorías que jerárquicamente están por debajo", explican en la guía, en la que también reclaman que no se presente a la mujer como dependiente, subordinada o como categoría aparte. Algo que ocurre, dicen, si ante dos realidades se coloca a una de ellas entre paréntesis: "cada contrato dará derecho a una bonificación de la cuota empresarial a la Seguridad social del 65%(75% para mujeres).