Editorial
Pinzas peligrosas
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| NCLUSO antes de hacerse público el texto de la propuesta legislativa del Gobierno de Vitoria, el Ejecutivo de Zapatero ya se había pronunciado en contra. Una vez conocida, fue fulminante el anuncio de que sería recurrida por anticonstitucional. Hasta aquí, ninguna novedad, porque lo de menos era el procedimiento, las preguntas y la interpretación del artículo 9.2 del Estatuto de Gernika. Lo que procedía era situarse enfrente y cerrar la muralla ante cualquier iniciativa que procediera del lehendakari Ibarretxe en relación con el autogobierno. Cubierto el frente del rechazo en una reduccionista interpretación de la Constitución de 1978, ayer quedaba cerrado el paso por parte del flanco irredento. El Gobierno español y los dos partidos que copan el 80% de los escaños en las Cortes constituyen el frente del NO desde la democracia -más o menos-, y ETA anunciaba ayer su NO desde su marginalidad terrorista. No es lo mismo, evidentemente, pero también pueden ser interpretadas como coincidencias peligrosas, las mismas que ya protagonizaron al final de los 90 Batasuna, el PP de Mayor Oreja y el PSE de Redondo Terreros. Lo que nadie puede negar es esta pinza para doblegar el intento de Ibarretxe para desbloquear el camino hacia la paz y la normalización política. De un lado se amenaza con un lenguaje bélico y manipulado con todo el peso de la ley -por más que en un verdadero Estado de Derecho no debiera constituir amenaza alguna- y del otro se amenaza con seguir luchando , que viniendo de donde viene ya se sabe y se teme lo que significa. De un lado, la interpretación restrictiva y el incumplimiento contumaz del Estatuto de Gernika. Del otro, la imposición por la violencia de un proyecto totalitario. En medio, la sociedad harta de políticos que no solucionan los problemas y anteponen sus intereses partidistas y electorales y harta de la violencia, la amenaza y la extorsión. Con más o menos acierto, ya se verá, con más o menos ingenuidad, con más o menos intención electoral, pero con convicción, hay sobre la mesa un intento de buscarle salida al laberinto. El rechazo democrático ya se conocía; el rechazo terrorista era previsible. Sobre el primero, los tribunales decidirán. Sobre el segundo, la sola lectura del comunicado pone los pelos de punta por su trasnochado totalitarismo y la bochornosa amenaza de su inútil y cruel aportación . |
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