ciriza. Los responsables del centro de acogida Vida Nueva destacaron ayer que el proyecto de ampliación del complejo asistencial y residencial, que cuenta con la oposición de los ayuntamientos de Ciriza y Etxarri, es consecuencia de las exigencias que Bienestar Social impone para poder continuar con su actividad social cuyo objeto es la "acogida, rehabilitación y reinserción social de personas en situación o riesgo de emergencia social". Toxicómanos y dependencias a otros consumos, y personas con problemas de marginalidad (delincuentes) y sin techo son los colectivos a los que atiende esta asociación cristiana, que a su vez depende de la Iglesia Evangélica del barrio de San Juan. Luis Nasarre de Latosa y Rosa Montes subrayaron ayer que el Gobierno de Navarra no sólo ha respaldado su labor social, a través de convenios y subvenciones, sino que ha inducido el crecimiento del centro desde que se impulsó la construcción de los primeros edificios al imponer unas condiciones determinadas. "Los internos no recáen en su problema, y los resultados son muy buenos, razón por la que la actividad ha sido muy querida por el Gobierno de Navarra", expuso Nasarre. Prueba de ello son los programas con los que la Administración foral colabora como la ayuda a seropositivos, las visitas a la cárcel, y la atención a ex delincuentes, con respaldo de Bienestar Social. Del programa inicial con heroinómanos, que comenzó hace 20 años, se pasó a atender a cocainómanos y otras adicciones. La atención a menores fue la tercera fase del proyecto, que se completó con un cuarto para personas extranjeras con problemas de marginalidad, muchas de ellas derivadas de servicios sociales de los ayuntamientos. El despegue asistencial ante el número de atenciones empujó la compra de una parcela próxima a la primera vivienda en alquiler. Se pidió al Gobierno, con el visto bueno de Ciriza, que permitiera edificar en suelo no urbanizable, "nunca la recalificación". "El Gobierno pidió que demostráramos su necesidad, para lo que aportamos diferentes estudios", remarcaron. Así, el Gobierno autorizó en el 2002 una primera fase para levantar los tres edificios actuales en Ciriza (en el 2000 se denegó por las condiciones de la primera parcela propuesta, indican), y en 2005 la ampliación entre Ciriza y Etxarri, dado que ninguno de ellos tenía planeamiento urbanístico. El proyecto inicial constaba de tres edificios: servicios generales, el taller, "aconsejado por el Gobierno", que también se usa como alojamiento de chicos, y el espacio para residencia de chicas. El edificio de alojamiento de chicos y la residencia de los responsables del centro ocuparía suelo de Ciriza y existe una sentencia que les da la razón contra Ciriza, que la ha recurrido, Vida Nueva pedirá no obstante la ejecución de sentencia. En cambio, el polideportivo, residencia, invernadero y taller-escuela, en Etxarri, no se autorizan en una sentencia que da la razón a Etxarri cuando se opuso a la ampliación y que respetan aunque anuncian que recurrirán.