pamplona. En menos de una semana, ETA ha puesto en el centro de su macabra diana a dos de sus históricos objetivos: Guardia Civil y mundo empresarial. Legutiano y Getxo han padecido los efectos de sendas furgonetas bomba dispuestas para lo peor. Por desgracia, en la localidad alavesa, la potente carga preparada por los activistas sesgó la vida de un agente de La Benemérita. En el municipio vizcaino, en cambio, la explosión no causó heridos, aunque el atentado contra el Club Marítimo del Abra tiene otras connotaciones.
La explosión, que no causó heridos, se produjo a las 00:50 horas de ayer, 55 minutos después de que una llamada, en nombre de ETA, alertara a la asociación de ayuda en carretera DYA de Vizcaya de que estallaría una furgoneta-bomba en el paseo marítimo de Getxo. Tras el aviso, la Ertzaintza desalojó y acordonó la zona, lo que ha favorecido que se hayan registrado heridos.
Además de representar una prueba de fuerza sin precedentes desde el fallido proceso de paz con la que la organización terrorista pretende transmitir la sensación de que está más viva que nunca, el último atentado puede ser interpretado como un aviso a navegantes, con el impuesto revolucionario como telón de fondo.
un barrio castigado A nadie escapa que tanto en el barrio de Las Arenas como en el de Neguri vive un buen número de empresarios y profesionales liberales, lo que ETA viene a llamar oligarquía vasca -por "impulsar la opresión de Euskal Herria", según ha sostenido históricamente en sus comunicados-, que mejor representa al colectivo de chantajeados por la organización armada. Ahí están los seis coches bomba que han padecido los getxotarras en los últimos ocho años, una cifra que no es casualidad, ya que, cíclicamente, la organización armada protagoniza una acción violenta en este municipio, como el capo de la mafia que manda a sus sicarios para dar un escarmiento al tendero que no ha abonado el dinero del chantaje.
En esta ocasión, la carga explosiva ha sido dirigida contra el Club Marítimo del Abra, lugar en el que mensualmente el Círculo de Empresarios Vascos celebra encuentros con dirigentes políticos de toda índole. El último en acudir fue el socialista Patxi López, que presidió el almuerzo del pasado jueves. Por aquí también han pasado el lehendakari, Juan José Ibarretxe, los príncipes de Asturias o la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, entre otras personalidades.
ETA necesita liquidez económica y el chantaje al mundo empresarial es su mejor fuente de ingreso. El impuesto revolucionario es su sostén. Esta es, al menos, la tesis defendida por los expertos en la lucha antiterrorista y que durante el último juicio celebrado en París contra los presuntos integrantes de la estructura financiera de la organización armada fue corroborada por la Policía francesa. Según indicó uno de sus máximos responsables, en 2003 entre el 90 y el 95% de los ingresos de los activistas procedieron del citado impuesto. Con estos datos sobre la mesa y teniendo en cuenta lo ocurrido el domingo por la noche en Getxo, se entienden las palabras del secretario general de la Patronal vasca, José Guillermo Zubia, que hace unos días aseguraba que en los últimos meses no se han registrado nuevas campañas de extorsión, ya que "más que oleadas, lo que hay es un proceso continuo" de cartas que llevan la firma de ETA que llegan a los buzones de los empresarios vascos.
crisis financiera El estallido de la bomba provocó un corte en el alumbrado público y ha abierto un profundo socavón junto a la sociedad deportiva, que había sido reformada recientemente y donde la bomba ha roto cristales y tabiques. También los comercios y viviendas de la zona se han visto afectadas por la explosión, especialmente por la rotura de cristales.
Como consecuencia de los daños sufridos en el atentado, el club marítimo deberá suspender sus actividades durante algunos meses. En los próximos días, la dirección se planteará cómo afectará a sus 46 trabajadores esta suspensión.
Con el de ayer, el Club Marítimo del Abra -según su presidente, Javier Chávarri- ha sufrido tres atentados terroristas en su historia, en uno de los cuales, el 26 de noviembre de 1973, su antiguo edificio de madera ardió por completo al ser incendiado por un comando de ETA. Las instalaciones de esta sociedad deportiva son usadas de forma habitual por un total de 2.900 socios. >d.n.