Que el estadio de los Miami Heat se llame American Airlans Arena o el campo del Ajax lleve por nombre Amsterdam Arena me suena bien. Que un pabellón de Madrid se denomine Telefónica Arena se me hace más raro. Que a un polideportivo de Ciudad Real le pongan Quijote Arena me resulta pretencioso. Y querer bautizar al futuro pabellón multiusos de nuestra metrópoli foral como Reyno de Navarra Arena me parece ramplón. Me recuerda a la pancarta que el bizarro marino Álvaro de Marichalar levantó entre el mar de banderitas rojigualdas de la marcha en defensa de la Navarra foral y española, aquella que rezaba The Kingdom of Navarre y en la que las letras doradas destacaban sobre el fondo negro cual motas de caspa sobre una sotana. Mejor no dar ideas, que a lo peor al final lo llaman The Kingdom of Navarre Arena. Me parece tan ramplón como conceder la medalla Príncipe de Viana a Alfredo Landa. No seré yo quien niegue que estuvo inmenso en Los santos inocentes o El bosque animado . Pero tampoco seré yo quien olvide que el padre del landismo perpetró un sinfín de bodrios del calibre de Cateto a babor o No desearás al vecino del 5º . Quienes le han concedido el premio tampoco deberían haberlo olvidado. Andrés Pajares también estuvo muy bien en Ay, Carmela y nadie lo premia, pobre. Por ahí anda, emulando al bandido Fendetestas de Landa en la vida real. Al grano, o en este caso, al Arena: ya puestos a poner nombres ramplones, lo podían llamar Hermanas Flamarique Arena. O, incluso, Vota UPN Arena, habida cuenta de que prevén su inauguración para el primer trimestre de 2011, esto es, prácticamente la víspera de las próximas elecciones forales y municipales. Por lo demás, tengo dudas sobre si Pamplona necesita el pedazo de pabellón multiusos que están proyectando. A los partidos del Portland van unas 2.000 personas. A los del Xota, menos de 1.000. Y en el Arena cabrán 10.000. Bien es verdad que también servirá para actividades culturales. En ese orden de cosas, estaría bien que le pusiesen escenario giratorio, que en Baluarte a Mangado se le olvidó y allá no se pueden hacer óperas en condiciones. Y además, qué leches, todas las ciudades de nuestro entorno tienen un mega-pabellón de estos, así es que a ver por qué en Pamplona vamos a ser menos. Ni hablar. En Pamplona queremos un pabellón bien grande, para 10.000, o más.