bruselas. Los países de la Unión Europea ratificaron ayer en Luxemburgo la reforma de la regulación del mercado del vino, que prevé el arranque voluntario de viñas y permite prolongar durante cuatro años algunas ayudas actuales.
La nueva regulación mantiene el presupuesto de la UE para el sector (1.268 millones anuales), pero cambia la forma de repartirlo, ya que se dividirá entre una partida para fomentar el arranque en las zonas menos competitivas y sobres nacionales , que cada Gobierno distribuirá según su criterio con más subsidiariedad.
La UE obtiene 185 millones de hectolitros de vino al año, con Francia (53), Italia (50) y España (45), como principales productores, los tres primeros vinícolas del mundo. El objetivo de la reforma es que se abandonen voluntariamente 175.000 hectáreas de viñedo en áreas menos competitivas.
La CE empezará ahora un procedimiento de aprobación de reglamentos de desarrollo para que la reforma pueda entrar en vigor el 1 de agosto próximo, aunque algunas medidas no se aplicarán hasta 2009. >efe