Ya falta menos para el glorioso San Fermín, y la junta directiva de la asociación de feriantes decidió ayer que "no vienen, que no vienen, sss, sss". Ratificó la decisión adoptada en febrero por su asamblea. La postura es la misma, pero las circunstancias cambian: ya estamos a finales de abril, ya sólo le quedan dos escalones a la escalera, ya huele a toro, pero no a churro, ni a algodón de azúcar. Los barraqueros siguen diciendo que no están dispuestos a pagar 348.000 euros de canon por estar a las orillas del Arga, por mucho que allí las golondrinas repitan en sus cantos qué hermosa tierra es mi Navarra. El problema es que el año pasado pagaron muy poco más, prácticamente lo mismo, por estar en plena meseta pamplonesa, al lado de los fuegos, cerca de lo Viejo. Dicen que si los bajan al río el canon también debe bajar. Que si no, no les salen las cuentas. "Que no vienen, que no vienen, sss, sss". Parece razonable, pero quién sabe si vendrán o no vendrán. Lo mismo han puesto de negociadores al del puesto de las carreras de camellos, al de la tómbola y a su secretario, y la están liando parda para acabar viniendo. No obstante, cuidado: en Sevilla amenazaron con no ir y no fueron. Así las cosas, en la Casa de Misericordia y la Casa Consistorial el ambiente es similar al de la Casa del Terror: más de uno está más acongojado con lo de "que no vienen, que no vienen, sss, sss", que si escuchase el auténtico" que vienen, que vienen, sss, sss" a las ocho de la mañana en la Estafeta el día del encierro de los Jandilla. Han empezado a buscar feriantes en Francia. Podría ser que este año en las barracas en vez de churros tomásemos croissants. Pero es improbable, ya que existe una federación europea de feriantes que evita este tipo de esquiroladas. O sea, que los barraqueros franceses también dicen "que no vienen, que no vienen, sss, sss". Una vez más, los mandatarios regionalistas han adoptado una decisión unilateral y han intentado imponerla por la vía de los hechos consumados, arrasando las centenarias huertas de la Runa para realizar a toda velocidad las obras de adecuación del recinto ferial. Pero esta vez les puede salir el tiro torcido, como con una carabina de tirapichón de feria. Y es que los feriantes dicen que "no vienen, que no vienen, sss, sss".