pamplona. Unas horas después de conocerse la muerte de dos personas en Castilla y León por la variante humana de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, desde el departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra se lanzó un mensaje de "tranquilidad" a los ciudadanos y se aseguró que es "imposible" que una persona pueda resultar infectada por el mal de las vacas locas en la Comunidad Foral.
Durante una tarde plagada de reacciones desde diferentes ámbitos, el departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente apostó por mostrar prudencia y recordó que "en el año 2000 la Comunidad Europea puso en marcha un rigurosísimo sistema de controles sobre la carne de vacuno", que promueve actuaciones contra la enfermedad de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB).
De la misma manera, fuentes del departamento encabezado por Begoña Sanzberro no quisieron dejar pasar la oportunidad de transmitir a la sociedad navarra un mensaje de "tranquilidad", tras las dos muertes conocidas ayer en Castilla y León, y subrayaron que hoy en día es "imposible" que una persona pueda resultar infectada en la Comunidad Foral, ya que los métodos de control impiden que, en caso de existir un animal infectado, su carne puede llegar a comercializarse.
En este sentido, el Decreto Foral 7/2002 recogió una serie de medidas en relación con la prevención de las encefalopatías espongiformes transmisibles que han permitido a Navarra luchar contra la enfermedad, como las pruebas de detección a las que deben ser sometidas las cabezas de ganado y la obligatoriedad de que los animales sean sacrificados únicamente en mataderos autorizados que cumplan las condiciones.
El 22 de enero de 2001 fueron detectados dos casos de vacas locas en dos granjas de Villanueva de Aezkoa dedicadas a la cría de reses de raza autóctona. Todos los animales de ambas explotaciones fueron sacrificados después de que los análisis confirmaran que se trataba de un brote de la encefalopatía espongiforme bovina. >d.n.