A grave fractura en la determinación de su candidato al consejo de la CAN y la polémica sobre el emplazamiento de la futura Ciudad de la Carne demuestran que Nafarroa Bai ha de poner toda la carne en el asador para la consolidación de su proyecto político, por ahora más sólido en el respaldo social que en los mecanismos internos de respuesta a asuntos de interés general. NaBai nació engendrada por la necesidad política de que el nacionalismo vasco de Navarra dispusiera de voz en las Cortes Generales. Esa necesidad tuvo la virtud de aglutinar voluntades. La fuerza de la conveniencia venció resistencias ideológicas y estratégicas. Sólo unidos podían salir las cuentas. Y salieron. La diputada Barkos tomó posesión del escaño, participó y disfrutó del grupo mixto junto a otras personalidades con potencia mediática y rentabilizó la tribuna del hemiciclo. Todavía en aquel tiempo, los promotores y los principales avalistas del experimento eran muy escépticos sobre si la fórmula podría aplicarse a las elecciones forales y municipales. En unas generales, nada que perder, todo por ganar. La disolución de identidades presentaba grandes inconvenientes en la distancia corta de las siglas parlamentarias y municipales. Criterio: el principio de la no competencia. La coalición renunció a constituirse en municipios nacionalistas donde alguno de sus integrantes fuera hegemónico. Aun así, fobias mutuas hicieron perder la alcaldía de Bera. Aunque fue de una complejidad extraordinaria, la coalición superó la reválida y se ofreció a la sociedad como motor del cambio. Los resultados confirmaron la correspondencia entre coalición electoral y confluencia social: NaBai agrupó en porcentaje de voto, votos reales y escaños la cima de la presencia nacionalista en el Parlamento de Navarra alcanzada en 1987. La tercera cita con las urnas resultó ser muy arriesgada: las generales del bipartidismo. Por detrás de la sonrisa aparente (aspiración a dos diputados y un senador), la sombra del miedo razonable. NaBai aguantó bien el segundo envite nacional y la comparación con las autonómicas. Más votos sujetaron el escaño tras soportar la hostilidad de ANV y la pérdida de algunos miles de votantes, que vieron en el PSN un valor más seguro para frenar la involución de Rajoy. Luces y sombras. Una de las primeras, la denuncia de arrogancia formulada por Batzarre contra las dominantes actitudes fundacionales de Aralar y EA. Las últimas conocidas son más delicadas. NaBai reconoce que su propia naturaleza produce dificultades de gestión interna. La división y las peleas de gallos son desaliento de partidarios (a menos en el noroeste) y regalo para rivales. Consolidar órganos y reglas internos y crear el concepto de militante, objetivo apremiante. Bai.