Pamplona. La normativa foral vigente sobre el ciclo 0-3 años deja expresamente fuera de sus competencias distintos "servicios o establecimientos de ocio, atención o cuidados de niños" privados de esas edades que no tengan una continuidad en el tiempo (estar abiertos durante al menos 11 meses) y un enfoque educativo. Este decreto foral, impulsado por Educación, sí que alcanza a lo que es el sector de las guarderías privadas (y por descontado al de escuelas infantiles públicas) pero no tiene capacidad para exigir los estrictos requisitos de instalaciones y personal al sector social de ludotecas, ludoguarderías, etc. Bienestar Social, por su parte, tampoco incluye en sus competencias legales este nivel (salvo en la experiencia de atención a menores de 3 años en casas por cuidadoras homologadas) por lo que su regulación y supervisión queda en manos del ámbito local, donde el panorama es muy diverso y un tanto difuso. En Navarra, no obstante y pese a alguna denuncia puntual sobre guarderías privadas, no se dan situaciones como la sucedida en Barcelona, donde un bebé de cuatro meses falleció el lunes en una ludoteca con personal sin papeles y malas condiciones físicas. El nivel de autoexigencia de las empresas privadas que prestan estos servicios es alto, aunque reconocen que existe un cierto vacío legal más allá de los requisitos urbanísticos y que recibirían de manera satisfactoria una normativa específica. La Plataforma por el Ciclo Educativo 0-3 años, por su parte, compareció precisamente ayer en el Parlamento para plantear diversas mejoras al decreto foral de este ciclo, entre las que se encuentra la demanda de que Educación inspeccione todos los servicios que tengan que ver con el tramo, así como otra serie de cuestiones relativas a requisitos en guarderías y aulas de 2 años.
el detonante de cataluña La polémica estalló en Barcelona el lunes. El titular del Juzgado de Detenidos número 1 de Barcelona decretó ayer libertad provisional con cargos para la propietaria de la ludoteca del barrio del Guinardó donde los Mossos d'Esquadra detectaron irregularidades, después de que muriera un bebé por causas naturales.
La mujer Rosa Angélica S.L., de 45 años, origen peruano y nacionalidad española, está imputada por delitos de intrusismo profesional y contra los derechos de los trabajadores, según informó el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.
La Policía descubrió, cuando investigaba la ludoteca por la muerte del menor, que dos de las tres trabajadoras del centro no tenían la documentación en regla para residir en España, por lo que fue detenida la propietaria. El titular del Juzgado de Instrucción número 16 de Barcelona es quien instruye el caso y ahora está a la espera de recibir el resultado de la autopsia realizada al menor.
Además, la ludoteca Winnie The Pooh, situada en los bajos del número 8 de la calle Marquesa de Caldes de Montbui, que había sido abierta hace dos meses, tenía otras irregularidades como que acogía a unos 30 niños, cuando sólo tenía licencia para diez. El centro, presuntamente, no disponía del seguro pertinente. A su vez, las tres cuidadoras que trabajaban en la ludoteca -dos de ellas sudamericanas y en situación irregular- carecían de la titulación necesaria y en el centro se servían comidas, cuando tampoco tenía licencia para ello. La Generalitat anuncia una normativa específica para esto.
'Guarderías pirata' La fuerte presión de falta de plazas y las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar está provocando en las grandes urbes la apertura de este tipo de centros calificados por algunos como aparca niños o incluso guarderías pirata que aprovechan ciertos vacíos legales para abaratar un servicio. En Navarra no se dan cuadros de este tipo, aunque es un sector muy variopinto que va desde las escuelas municipales y forales de 0-3 años (con una amplia tradición y regulación), hasta las guarderías privadas (que tiene tres años para adaptar sus espacios y personas al nuevo decreto foral del ciclo) pasando por las aulas de 2 años dependientes de centros y diversas experiencias más puntuales de atención a niños relacionadas más con el ocio y el tiempo libre que con el cuidado asistencial o el enfoque educativo.
Es a partir del escalón de las guarderías privadas para abajo (hasta ahora sólo sujetas a la normativa municipal) donde comienza a diluirse el nivel de regulación, ya que salvo para las llamadas Casas Amigas (14 pisos que atienden con todos los requisitos a 48 niños y que cuentan con la cobertura legal específica de una orden foral 17 de marzo de 2006) no existe una normativa de rango foral y único que las supervise. La más potente, el decreto foral del ciclo 0-3 años, las excluye expresamente y las deriva a "organismos públicos competentes", en gran parte locales.
Sin embargo, ni desde el área de Urbanismo ni desde la de Bienestar Social del Ayuntamiento de Pamplona, por ejemplo, pudieron precisar ayer si hay una ordenanza específica más allá de los requisitos para abrir cualquier local. Empresas que trabajan en el sector como Pauma o Sedena tampoco tenían claro este aspecto legal (los primeros gestionan sobre todo ludotecas municipales con cobertura propia) aunque coincidieron en señalar su alto nivel de autoexigencia tanto en materia de personal como de seguridad o de instalaciones. En este sentido, señalaron que toda normativa que venga a homologar eso sería bien recibida.