Editorial
Una decisión difícil de 'vender'
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| UALQUIERA que leyese ayer las web de los diarios de tirada estatal podría sacar la conclusión de que el PNV y Aralar tienen la culpa de que la alcaldesa de Arrasate se mantenga en el cargo a pesar de que no fue capaz de condenar el asesinato del ex concejal socialista Isaías Carrasco. A veces, decisiones tomadas al calor de un acontecimiento traumático y dramático se ven luego matizadas por la realidad cotidiana, creando situaciones de perplejidad para los ciudadanos que se quedaron con la foto fija de la tragedia. Arrasate fue una de las localidades que se salvaron de la criba minuciosa e interesadamente seleccionada por el Gobierno socialista en la ilegalización de listas de ANV hace un año. La irrupción criminal de ETA y la frágil estabilidad del Ayuntamiento de Arrasate quedó a merced de lo que les pedía el cuerpo a muchos ciudadanos, el desalojo de los cómplices de la muerte de militante socialista. Ayer, con la cabeza fría, PNV y Aralar (tampoco EA y los concejales de IU-Zutik apoyaron la moción) defendieron que desalojar a ANV de la alcaldía no iba a contribuir a la normalización de las relaciones políticas y sociales de los arrasatearras. Según su razonamiento, es mucho más efectivo "trabajar en la pedagogía social y política" con los electores de ANV que arrinconarlos y excluirlos de la convivencia política, sabiendo, como todos saben, que la izquierda abertzale puede ser un actor fundamental en cualquier proceso de paz. Esta argumentación no satisfizo a los socialistas, que esperaban ser alternativa a una alcaldía vilipendiada por una ANV que no cumplió los mínimos éticos y democráticos tras el atentado de ETA -reivindicado oficialmente ayer por este grupo, a la vez que extendía su macabra amenaza a todos los militantes socialistas-. La convivencia en los municipios, a veces, está muy lejos de la alta política y de las estrategias globales de los partidos, y de hecho la medida sólo se ha puesto en marcha en Arrasate. Bien cerca, en Urretxu o Zumarraga, conviven sin problemas ANV y PSE sin que nadie se rasgue las vestiduras. Pero los partidos que rechazaron con argumentos políticos y democráticos la moción tienen que asumir también que la vida municipal de Arrasate no es la misma antes y después del asesinato de Carrasco, y que no es fácil que su decisión sea entendida por quienes se han sentido agredidos por la conducta de ANV y por el perverso intento de ETA de imponer su modelo político. |
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