pamplona. El centenar de trabajadoras que conforma la plantilla de las Escuelas Infantiles municipales ha dado un paso importante en las últimas semanas al materializar su descontento laboral mediante reuniones con los grupos políticos y asambleas abiertas a todo el colectivo, como la de este pasado jueves, en la que aprobaron casi por unanimidad el inicio de movilizaciones.
Además de incidir en la histórica reivindicación de que los centros Hello Rochapea y Hello Azpilagaña también funcionen con una gestión directa municipal, las educadoras infantiles quieren arrancar con fuerza la negociación de sus condiciones laborales para 2008, en esta ocasión con una visión más global y de futuro.
"Son muchos años de abusar de este colectivo", se quejan las representantes de la comisión de personal, María Ángeles Beaumont, Mercedes Albericio e Izaskun Resano. "Dentro del organigrama municipal, somos un grupo pequeño para presionar y negociar -subrayan-, pero muy grande para que se nos concedan mejoras generales". En este sentido, reivindican su trabajo en estos últimos 28 años, reconocido como pionero incluso a escala europea, pero advierten de que "la vocación con la que todas empezamos se está yendo al garete". En esta larga trayectoria como organismo de Escuelas Infantiles, sus trabajadoras observan un perfil ascendente en calidad y expectativas hasta 1999. "Desde que entró UPN, y gobernando con mayoría, ha habido siempre dinero para personal externo y para privatizar servicios, pero nunca para las trabajadoras de la casa, para el personal municipal de las escuelas, que están languideciendo", afirman.
siete años sin reuniones En este sentido, las educadoras revelan que desde 2000 y hasta el año pasado "no hubo ni una reunión con la gerencia o con UPN para tratar nuestras condiciones laborales; argumentaban que eso ya se negociaba en la mesa general del Ayuntamiento", sindicatos que no son elegidos por este colectivo. En cualquier caso, las educadoras van a pedir a dicha mesa general su respaldo a la hora de negociar las nuevas condiciones laborales.
"Los políticos -critica Izaskun Resano- hablan constantemente de calidad y subrayan que éste es un ciclo educativo, pero luego, en la práctica, nos tratan como guarderías, con el único objetivo de que los padres puedan dejar aquí a sus hijos el máximo de horas y de días al año, y más de siete horas diarias para un niño es excesivo". Según esta trabajadora, "las escuelas infantiles no deben ser el instrumento que por sí solo resuelva la conciliación laboral y familiar". Llegadas a este punto, exigen "a los responsables políticos un análisis sincero, para definir qué modelo de Escuelas Infantiles se quiere e invertir en función de ello; si esto no se ha hundido ya es por la dedicación del personal".
Por otra parte, las educadoras lamentan "el desconocimiento que hay sobre nosotras: más del 90% somos tituladas universitarias, porque así se definió en 1986, pero luego no hay un reconocimiento a ello". Según la comisión de personal, "reivindicar el valor de esa formación no quiere decir que nos vamos a negar a cambiar pañales, sabemos de sobra que nuestro trabajo tiene una parte asistencial".
De todas formas, este colectivo subraya "el volumen de trabajo que suponen 1.428 horas anuales con niños menores de 3 años", a lo que hay que sumar otras 136 horas en otras tareas. Relacionado con esto, se encuentra la exigencia de ampliar la jornada anual de 204 a 215 días, "una pretensión del Ayuntamiento porque así lo marca la Administración foral". Por parte de las trabajadoras, se insiste también en revisar los ratios de niños por educadora, que Riesgos Laborales define como "inadecuados".