pamplona. El sociolingüista y abogado Miquel Gros i Lladós, autor del libro Recuperación del euskera en Navarra, participó ayer en una sesión de trabajo de la comisión de Educación, invitado por NaBai.
¿En qué ha centrado su exposición ante los parlamentarios?
He querido mostrar, desde la máxima modestia de una persona que no vive en Navarra aunque soy de Pamplona y me crié aquí, que la realidad social y sociolingüística es que el euskera ha avanzado. Cuando en 1986 se aprobó la Ley del Vascuence ni el 10% de la población era euskaldún y el 15% era usuario mientras que ahora cerca del 15% es euskaldún y el 25% es usuario. Dentro de 10 años se habrá doblado el número de usuarios de 1986 lo que deja claro que la ley está desfasada. El problema del euskera no es de orden lingüístico. Hay lenguas en situación muy parecida, incluso más minorizadas como el gaélico escocés que lo habla el 1,2% de los escoceses y donde se acaba de aprobar una ley muy ambiciosa que no ha levantado suspicacias. Si se tratase al euskera como lo que es, un vehículo de comunicación, a nadie se le ocurriría no plantearse la vitalidad de la ley.
¿Qué solución legal se le puede dar?
No es necesario plantearse una nueva ley sino explotar lo que dice la actual. Ésta establece que incluso en zonas no vascófonas se ofrezcan líneas de euskera si hay demanda. Hoy en día hay zonas como Améscoas, Allín, Valdemañeru o la cuenca de Lumbier donde más de la mitad del alumnado tiene competencias en lengua vasca y un 35% se declara euskaldún; lo que demuestra que la demanda social es clara en favor de esta lengua. También hay algunas localidades de la zona mixta en donde la única línea existente en Infantil es la D. Por eso, y atendiendo a términos de igualdad y justicia, creo que el mapa administrativo-lingüístico tiene que cambiar porque el mapa sociolingüístico ha cambiado. El euskera está en una línea de recuperación muy interesante en Navarra por lo que se pueden aplicar soluciones muy fácilmente para amparar, proteger y desarrollar esa mejora. Además, la situación psicosocial también ha cambiado. No es lo que era hace un cuarto de siglo donde un porcentaje mayoritario tenía una visión despectiva. El euskera se ha prestigiado. Hay una gran masa de población navarra que no estudia ni lo hará ni llevará a sus hijos a euskera pero que ha aprendido a convivir con ella. Si hay una normalidad a nivel social y una evolución a nivel sociolingüístico, ¿qué tiene que ocurrir a nivel legal?
Está claro que la ley va muy por detrás de la sociedad.
La ley siempre va por detrás, si fuese por delante se estaría adoctrinando, pero antes o después se debe incorpora a la realidad social. El problema es cuando ésta avanza y la ley se estanca. Aún así, creo que con una interpretación bastante cabal de lo que dice el preámbulo y el título preliminar de la ley queda claro que la voluntad legisladora era dotar líneas del euskera en cualquier lugar siempre que hubiese demanda social.
Ahí está el quid de la cuestión. ¿Qué demanda debe darse para que se oferte una línea en euskera?
La demanda es un término ambiguo. ¿Qué es demanda social, que lo pida el 10%, el 15%, el 25%? He intentado aplicar términos de igualdad. En el año 86 una serie de valles y comarcas (Esteríbar, Arakil, Erro...) tenían un 20% de presencia del euskera y se declararon vascófonos. Sin embargo, ahora en Roncal, Salazar, las cuencas de Aoiz, Lumbier, del norte de Pamplona... donde ronda ese porcentaje se está aplicando un criterio legal diferente a situaciones iguales entre navarros. Hay ocho o diez comarcas navarros que cumplen los mismos parámetros por los que les aplicaron a otras la zona vascófona. Y no me gusta hablar de mayorías y minorías porque creo que un derecho lingüístico debe estar para las primeras y, sobre todo, para las segundas.
¿Considera necesario modificar la actual zonificación?
La zonificación está ahí, pero creo que quitarla ahora podría causar un efecto socialmente negativo. Ahora bien, que en zonas mixtas se dé el mismo trato legal en el marco educativo que en las vascófonas no va a crear ningún tipo de conflicto social, porque en la práctica ya tienen ese trato. Se podrían ir ampliando las zonas progresivamente. No digo que se vote comarca a comarca, pero muchas ya han aceptado ser vascófonas, por lo que socialmente ya lo son, en cuanto a conocimiento y reconocimiento. Con voluntad se puede y sin necesidad de cambiar la ley y la zonificación. El uso del euskera es ya otro campo; probablemente el caballo de batalla del futuro.
¿Cómo se podría potenciar ese uso entre las personas que aún conociendo el idioma no lo utilizan?
La penetración del castellano es tan fuerte que es muy difícil luchar contra ella. La gente no entiende que hubo una imposición y por eso no comprende que queramos compartir el espacio social. Pero tampoco podemos pretender saltar tres vallas de golpe. En la juventud hay una falta de uso, pero en la infancia está muy potente y luego se recupera cuando se es adulto. Creo que de padres bilingües pero castellanófobos saldrán hijos bilingües más euskaldunes. Ahora, combatir el uso es muy difícil porque durante 300 años se impuso el castellano. Pero gracias al esfuerzo se han recuperado y sin imponer. El arma es la sugestión, el convencer que las lenguas suman.
¿Ha encontrado voluntad entre los grupos parlamentarios?
El problema de la Ley del Vascuence es que no tuvo en cuenta criterios sociolingüísticos sino sólo políticos, no se discutió en ponencias con agentes sociales. Pero yo quiero creer en la mejores intenciones de los políticos.
En Navarra se ha impulsado el modelo British y, sin embargo, hay zonas en las que no se da cobertura a la demanda de euskera.
Creo que hay que replantearse el modelo British . Estoy a favor de que se estudie cuantas más lenguas mejor, sobre todo, el inglés y me parece fantástico que en Navarra se quiera potenciar. Hablo de replantear porque no conozco ningún sistema en el primer mundo que oferte desde entidades administrativas un programa de inmersión en lengua extranjera e ir por delante tiene sus dificultades. Me pregunto, ¿hace falta un modelo British ? En el norte y este de Europa los chavales salen a los 18 años con un nivel bastante bueno de inglés y, sin embargo, hasta los 8 años no comienzan a estudiarlo. Hasta ese edad uno sólo es capaz de dominar las lenguas de su entorno familiar más inmediato. Además hay dificultades desde el punto de vista formativo. Creo que nos deberíamos fijar en los modelos que están teniendo éxito en Escandinavia, países eslavos... y potenciar mucho el inglés. Se pueden estudiar las maneras y, sobre todo, que no afecten ni al castellano ni al euskera.
En Cataluña el catalán es lengua vehicular, una opción que apoyó mayoritariamente el Parlament, y que ha generado buenos resultados. De hecho allí el catalán está más implantado. ¿Qué opina de la propuesta electoral del Partido Popular?
El Tribunal Constitucional a mediados de los 80 ya falló en favor de esta fórmula y más de un 90% de los catalanes está a favor. ¿Quién no lo está? Pues el inadaptado, el que no le gusta la realidad social. Yo siempre digo que uno puede ser muy euskaltzale pero la realidad navarra es la que es. El euskera tiene que ir ganando el protagonismo que perdió por causas ajenas a la propia lengua. Los catalanes estamos cansados de que siempre que hay elecciones se haga este discurso. Hay una obsesión más allá del Ebro de que en Cataluña estamos criando a nuestros hijos con una baguetina enganchada en la cabeza y no saliendo del catalán. Pienso que hay gente que desde su monolingüismo no entiende el plurilingüismo, pero eso se aprende leyendo. Luego está la excusa de que detrás de una lengua se esconde la ideología, pero yo puedo encontrar gente que habla euskera de todas las ideologías, culturas y gustos. Lo fácil es meter a todos en un saco. Y el mérito del euskera es haber salido de ahí.