¿qué conductor no ha tenido que recurrir alguna vez a la molesta rasqueta para quitar el hielo del cristal de su coche? Siempre han existido soluciones más o menos efectivas, más o menos engorrosas, como untar la luna del automóvil con una patata cruda, echar vino sobre el cristal, recurrir a aerosoles comerciales o, una de las más utilizadas y laboriosas, quitar el hielo con una tarjeta de crédito. Sin embargo, a partir de ahora un simple aparato puede ayudar a salir a la carretera nada más subirse al coche. Luis Rojas Alonso, un mecánico industrial navarro, ha encontrado la solución para ello: un deshielador programable para lunas de coche.
Este sencillo invento permite programar a la hora en la que se va a utilizar el coche para así encontrar el cristal transparente. El aparato se coloca en la parte interior de la luna con unas ventosas y se enchufa al mechero del vehículo. En unos 20 ó 30 minutos el artilugio logra quitar el hielo o la escarcha gracias a su sistema de calor, por ello es recomendable programarlo para que empiece a funcionar 40 minutos antes de utilizar el vehículo. Además, mantiene una temperatura en el cristal que evita que se empañe. "De esta forma la visibilidad es total y no se pierde nada de tiempo", aseguró Rojas.
El deshielador, que está fabricado con una placa de fibra de carbono, también tiene otros usos. Una vez que ya ha quitado el hielo, se puede utilizar como un calentador de bajo consumo. A pesar de que el aparato alcanza 45ºC de temperatura, no existe ningún riesgo de quemarse y se puede emplear directamente sobre el cuerpo.
La idea
Hace cuatro años realizó el primer prototipo con una resistencia vieja
Luis Rojas estaba harto de quitar el hielo de su vehículo antes de ir a trabajar por las mañanas. Además, una vez que conseguía retirarlo, el coche se llenaba de vaho que le volvía a impedir la visibilidad. Por ello, comenzó a plantearse de qué forma podía solucionar este problema. Hace cuatro años, con una resistencia de un coche antiguo, construyó el primer prototipo del deshielador. Durante los dos años siguientes probó en su propio vehículo el invento y comprobó que "funcionaba muy bien y que no tenía nada más que ventajas", manifestó el mecánico navarro. Una vez que patentó el invento llegó lo más complicado: comercializar el producto. En verano de 2007, tras una infinidad de viajes y una importante suma de dinero invertida, Rojas consiguió fabricar 5.000 unidades del invento y, desde entonces, ya ha vendido unos 1.000 deshieladores.
las dificultades
Mucha inversión y pocos resultados
"Hay que estar un poco loco para adentrarse en una aventura como esta. Muchas personas en mi situación se habrían olvidado de su invento porque sacarlo al mercado es muy difícil. He tenido que hacer muchos viajes y gastarme mucho dinero en la patente y la fabricación y, ahora, se abren muy pocas puertas", confesó Rojas.
Sin embargo, los resultados poco a poco van llegando. En menos de seis meses de comercialización Rojas ya ha logrado vender 1.000 unidades del deshielador y alguna empresa se ha interesado en la explotación de su producto. Además, a finales de 2007 este inventor navarro obtuvo dos menciones en la primera edición del Salón Internacional de Inventos y Tecnología Donostinvent, en San Sebastián. Rojas consiguió el premio especial del jurado y el primer premio de innovación en la categoría de automoción.
Por ahora, el deshielador se puede encontrar en 50 de tiendas del Estado, aunque en ninguna de Navarra. Los interesados pueden conseguir uno por 39 euros llamando al teléfono 627 04 57 65 o escribiendo un correo electrónico a o_rojas_g@hotmail.com . El sueño de Luis Rojas sería ver su invento en todos los automóviles, pero este mecánico navarro es consciente de que "es muy complicado".