pamplona. Los informes manejados por el Gobierno foral reflejan una situación de la población de truchas totalmente alarmante. "En líneas generales, el año 2007 ha sido incluso peor que el anterior, el cual ya marcó mínimos históricos para la dinámica de poblaciones trucheras en Navarra", concluyen los técnicos que han realizado muestreos en los ríos. De hecho, si en el año 1997 la población total rondaba los 4.000 ejemplares por hectárea, el año pasado eran 1.635. El análisis por tramos de edad aún es más serio ya que se observa un retroceso en todas, especialmente en lo que es la cantera de alevines y juveniles, por lo que el próximo ejercicio aún puede deparar peores resultados. Estos datos han llevado al departamento Desarrollo Rural y Medio Ambiente a estudiar con seriedad la posibilidad de prohibir la pesca de esta especie en la zona norte para facilitar su recuperación.
La propuesta parte de la mayoría de las asociaciones de pescadores (así se comprobó en el Consejo Asesor de Pesca) ya que temen que pueda desaparecer esta actividad de ocio. La consejera Begoña Sanzberro no dio la decisión por tomada, pero reconoció que en el nuevo borrador de vedas la incluía, aunque restaba concretar su duración. Fuentes técnicas dan casi por segura su aplicación a la vista de esos estudios y con el objetivo también de "descartar" si es la presión de los pescadores lo que impide la recuperación de esta especie, cuyo número de ejemplares se encuentra anómalamente por debajo lo proporcional a la calidad en el estado de las aguas.
El Consejo Asesor de Pesca es, como su nombre indica, un órgano consultivo en el que están representadas las doce sociedades de pescadores de Navarra. Aunque sólo representan a una parte de los más de 23.000 aficionados a este deporte, son las entidades que más de cerca analizan el desarrollo de la materia prima de su actividad. Entre ellas existen diferencias geográficas y de modalidades (las hay partidarias de la pesca sin muerte y de la tradicional) pero en general hay una preocupación compartida sobre los hechos analizados: cada año hay menos truchas y la situación va a peor. De hecho, la propuesta de una veda temporal en la zona salmonícola superior partió de un sector de los propios pescadores, de Anapam y AEMS. No hubo unanimidad (en la anterior sesión del 11 de diciembre tres de las asociaciones lo hicieron en contra) pero la mayoría sí que la apoyan. El órgano está completado por tres técnicos de la Administración, también favorables a la limitación. El tema está siendo analizado ahora por el Consejo de Medio Ambiente, órgano de nivel superior aunque igualmente consultivo, por lo que la última palabra la tendrá la consejera del ramo o el propio Consejo de Gobierno en pleno.
Sanzberro dijo que la medida -que al parecer se incluye en el borrador de la nueva orden foral de vedas-, está aun siendo estudiada, ya que según explicó, es una decisión "difícil que se pondría en marcha por primera vez". Subrayó que se trata de una medida "impopular" pero "necesaria por la responsabilidad que sentimos ante la situación de los ríos". Si se aprueba en las próximas semanas, sería una actuación "puntual de uno, dos o tres años, drástica y de riesgo, y una apuesta política del departamento".