ras la adquisición de la mayor parte de los locales de Unzu por parte de la CAN, las asociaciones de comerciantes del Casco Antiguo y del Ensanche han mostrado su disconformidad y han denunciado que la actuación contribuirá a la "desertización comercial" de ambas zonas, por el "excesivo uso financiero" de locales que ha quedado patente tras la operación.
Realmente el panorama es como para preocuparse, porque si cada vez hay menos comercios y muchos establecimientos de hostelería se declaran en crisis y tienen precios cada vez más privativos, ¿qué va a pasar con nuestro tiempo de ocio, ligado, prácticamente siempre, al consumo? Si queremos resistir en el centro, ¿adónde vamos a ir? A las boutiques exclusivas no, porque ambiente, lo que se dice ambiente, no hay. ¿Al Corte Inglés, a aturullarnos y agotarnos de planta en planta, hasta acabar comprando, por puro aburrimiento, algo que seguramente no nos hace falta?
Quizá sea que el futuro va por otro camino y los lugares de encuentro van a ser otro tipo de locales, como los de las entidades financieras. Tal vez ahora nos suene raro, pero a mí me empiezan a intrigar esas oficinas de la CAN a las que llaman Canchas, con sus moquetas rojas, montones de mesas vacías y unas cristaleras enormes con pretensión de escaparate. Cuando leo la definición de estas modernas sucursales se me ponen los pelos de punta: "ahora tienes una Cancha para ti, una oficina bancaria singular, en la que puedes escuchar música, leer, tomar un café, navegar por Internet, llevar a tus hijos pequeños a una sesión de magia o de cuentacuentos". Y en el futuro, ¿quién sabe?: jugar al mus, echarte mechas, cenar con los amigos y hasta hacer botellón, ya puestos…Y la verdad es que hay Canchas por todas partes, en el centro, en los barrios más nuevos, fueran de las fronteras forales (en la CAV tienen previsto disponer de 78 a finales de año)… A este paso, ¿acabarán comprando el Labrit para convertirlo en la madre de todas las Canchas?